¿Por qué el Real Madrid no juega este fin de semana (ni el siguiente) jornada de LaLiga?
Hay semanas en el calendario del fútbol que no obedecen a ninguna lógica aparente y esta es una de ellas. El Real Madrid juega este lunes contra el Getafe en el Bernabéu y el próximo viernes visita Balaídos para enfrentarse al Celta. Dos partidos de Liga en cinco días, ambos fuera del fin de semana habitual. Para entender por qué, hay que tirar del hilo y remontarse a enero, a una eliminación copera y a un sorteo celebrado en Suiza.
Cambio de horarios
La cadena de causas arranca en Albacete. A principios de año, el Real Madrid cayó eliminado de la Copa del Rey ante un equipo de Segunda División en los octavos de final. Una derrota que en su momento generó titulares por el bochorno deportivo, pero que pocas semanas después iba a tener una consecuencia más práctica y mucho menos discutida: dejar al club sin compromisos coperos en la semana en que se disputan las semifinales.
Eso explica el lunes. Esta semana, Atlético de Madrid, Barcelona, Athletic Club y Real Sociedad tienen sus respectivos cruces de semifinales de Copa. LaLiga, que distribuye los horarios de cada jornada tratando de respetar los tiempos de recuperación de los equipos con más frentes abiertos, organizó la jornada 26 en consecuencia: quienes juegan Copa entre martes y miércoles necesitan sus partidos ligueros antes, con el mayor margen posible. El Real Madrid, libre de esa obligación tras el tropiezo de enero, acabó siendo el equipo que cierra la jornada. El partido más incómodo del calendario, el del lunes por la noche, recayó en quien no tenía argumento para evitarlo.
La Champions lo marca todo
La del viernes tiene otro origen. El 27 de febrero se celebró en Nyon el sorteo de los octavos de final de la Champions League, y el bombo emparejó al Real Madrid con el Manchester City. La ida se jugará el miércoles 11 de marzo en el Bernabéu. Ese dato bastó para que LaLiga tuviera que reordenar por completo la jornada 27, que hasta ese momento tenía sus horarios publicados desde el 11 de febrero con la advertencia de que estaban sujetos al resultado del sorteo europeo.
Lo que siguió fue una tarde de cambios encadenados que llegó a resultar llamativa incluso para los aficionados acostumbrados a la volatilidad del calendario. En el lapso de apenas dos horas, el Celta-Real Madrid cambió de fecha tres veces. Primero estaba fijado para el sábado 7 de marzo a las 21:00. Tras conocerse el sorteo, LaLiga permutó los horarios de Madrid y Barcelona, ya que los culés juegan el martes y los blancos el miércoles, y en un primer movimiento reasignó el partido de Balaídos al domingo 8 a las 16:15. Pero ese horario nunca llegó a ser oficial. Minutos después, ante la reclamación del club blanco, que veía cómo se le reducía aún más el descanso previo al partido europeo, LaLiga volvió a modificarlo y lo colocó donde finalmente quedó: viernes 6 de marzo a las 21:00.
El cambio arrastró a otros dos encuentros. El Osasuna-Mallorca, que tenía reservado ese viernes, pasó al sábado a las 14:00. Y el Getafe-Betis, que ocupaba ese horario del sábado, terminó reubicado en el domingo a las 16:15. Un efecto dominó que dejó la jornada 27 bastante irreconocible respecto a lo que se había planificado. "Se ha hecho lo más lógico teniendo en cuenta las eliminatorias de Champions", ha asegurado Álvaro Arbeloa.
Situación inédita
Detrás de todo este baile de horarios hay un criterio que LaLiga aplica con relativa consistencia: los equipos con compromisos europeos entre semana tienen derecho a más días de descanso respecto a su partido liguero previo. Jugando el viernes, el Real Madrid llega al partido contra el Manchester City con cinco días de margen. Si hubiera jugado el domingo, habría sido de tres. En fútbol de alta intensidad, esa diferencia no es menor.
Lo mismo aplica al Celta, aunque en la dirección opuesta del calendario. El conjunto gallego disputa la ida de los octavos de final de la Europa League el jueves 12 de marzo, también en Balaídos, contra el Olympique de Lyon. Jugando el viernes 6 en lugar del domingo 8, los de Claudio Giráldez ganan también margen de preparación para su propio compromiso europeo. El cambio, en este caso, beneficia a los dos equipos implicados.
El resultado de toda esta cadena es inédito para el club blanco. Por primera vez en mucho tiempo, el Real Madrid cerrará una jornada de Liga el lunes y abrirá la siguiente el viernes de la misma semana. Do donde nadie habría elegido ponerlos.
