¿Qué le pasará al mono Punch? Los científicos revelan el probable destino del macaco, mientras los animales de su recinto continúan rechazándolo
Punch, el macaco japonés de siete meses que se ha convertido en un fenómeno viral por su vínculo con un peluche de orangután, podría enfrentarse a un futuro complicado si continúa siendo rechazado por su grupo. El pequeño primate nació el año pasado en el zoológico de Ichikawa, en Japón, donde fue abandonado por su madre poco después del parto. Desde entonces, su historia ha generado una ola de preocupación y ternura en redes sociales.
Tras ser rechazado por su madre, los cuidadores le entregaron un peluche de orangután para proporcionarle consuelo. Punch desarrolló un fuerte apego al muñeco, y las imágenes de él abrazándolo dieron la vuelta al mundo. Durante un breve periodo, parecía que otro macaco del grupo había comenzado a acicalarlo y aceptarlo, pero días después volvió a ser rechazado, esta vez de forma más agresiva.
La primatóloga Emily Bethell, de la Liverpool John Moores University, explica que el principal peligro para Punch no es una agresión física, sino el impacto psicológico de la aislación social. Según la experta, Punch ha perdido etapas clave de aprendizaje social que cualquier macaco necesita para integrarse en la jerarquía del grupo. A su edad, un macaco salvaje seguiría dependiendo de su madre para aprender comportamientos esenciales. Bethell señala que los cuidadores están intentando diferentes estrategias para mantenerlo dentro del grupo, lo cual es la opción preferible. Solo lo retirarían si existiera un riesgo real de daño físico.
Muchos seguidores han exigido en redes sociales que Punch sea retirado del grupo para “protegerlo”. Sin embargo, los especialistas advierten que intervenir demasiado podría perjudicarlo aún más. Si Punch es criado principalmente por humanos, podría no desarrollar nunca las habilidades sociales necesarias para integrarse en un grupo de macacos, lo que comprometería su bienestar a largo plazo.
Ser macho podría ayudarle en el futuro
La estructura social de los macacos japoneses es matrilineal: las hembras permanecen en el grupo natal, mientras que los machos suelen emigrar al alcanzar la madurez sexual. Esto podría jugar a favor de Punch, ya que en el futuro podría ser trasladado a otro grupo donde tendría la oportunidad de formar nuevas relaciones sociales sin el estigma de su abandono inicial.
El abandono materno es poco común en macacos, pero puede ocurrir cuando la madre es joven e inexperta. La primatóloga Jo Setchell, de la Universidad de Durham, explica que las madres primerizas pueden sentirse desbordadas y no saber cómo manejar a un bebé que depende de ellas constantemente. Además, Punch nació durante un periodo de altas temperaturas, lo que pudo aumentar el estrés de la madre y llevarla a priorizar su propia supervivencia. También es posible que la madre de Punch hubiera sufrido experiencias traumáticas o una crianza anómala, lo que aumenta la probabilidad de abandono.
El caso de Punch ha reavivado la discusión sobre el bienestar de los primates en cautividad. Bethell recuerda que, aunque Punch parezca “adorable”, sigue siendo un animal salvaje, y que las imágenes de primates como mascotas en redes sociales pueden fomentar prácticas dañinas.
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