El miedo a perder el empleo por la IA crece y ya afecta al 40% de los trabajadores
La preocupación de los empleados por el impacto de la inteligencia artificial en sus puestos de trabajo se ha intensificado de forma notable y ya se perfila como uno de los principales riesgos para la productividad y el crecimiento empresarial. Así lo refleja el informe de Mercer Global Talent Trends 2026, que advierte de que el miedo a la sustitución laboral por la IA está generando agotamiento, desmotivación y desalineación dentro de las organizaciones.
El estudio, basado en una encuesta a cerca de 12.000 altos ejecutivos, responsables de RR. HH., inversores y empleados de todo el mundo, señala que, aunque las empresas mantienen fuertes ambiciones de crecimiento, estas se ven amenazadas por una plantilla cada vez más preocupada por su futuro profesional en un entorno de automatización acelerada.
Miedo a quedarse obsoleto
La inquietud es clara: el 40% de los empleados teme perder su empleo debido a la IA, frente al 28% en 2024. Este aumento del miedo a quedarse obsoleto (FOBO) está erosionando el compromiso y la capacidad de las personas para rendir al máximo. Solo el 44% afirma prosperar en su trabajo, una caída significativa respecto a años anteriores e incluso por debajo de los niveles registrados durante la pandemia.
En este contexto, las organizaciones se ven obligadas a replantear de manera urgente cómo se diseña el trabajo. La inteligencia artificial es percibida por la alta dirección como una palanca clave para impulsar el rendimiento y la eficiencia, pero el retorno de la inversión dependerá de la capacidad de las empresas para integrar la IA sin generar inseguridad laboral, apostando por modelos que amplifiquen —y no sustituyan— el talento humano.
Desde el ámbito directivo se reconoce la complejidad del momento. Pat Tomlinson, presidente y CEO de Mercer, señala que "aunque la IA ofrece oportunidades sin precedentes, las organizaciones solo podrán crecer de forma sostenible si rediseñan el trabajo de manera intencionada y ayudan a las personas a adaptarse con confianza a los nuevos roles".
Escasez de talento
La paradoja del talento se intensifica. Mientras la IA permite hacer más con menos personas, no existe suficiente talento con las competencias necesarias para los nuevos puestos digitales. El 54% de los directivos identifica la escasez de talento como el principal condicionante de su estrategia de personas, y el 59% de los responsables de RR. HH. reconoce dificultades para atraer perfiles con habilidades digitales clave.
Para afrontar este reto, el 98% de las organizaciones prevé cambios en su diseño organizativo en los próximos dos años. Además, el 65% espera que entre el 11% y el 30% de su plantilla deba ser redirigida o recualificada como consecuencia directa del impacto de la IA, lo que refuerza la urgencia de invertir en formación y transición profesional.
Los empleados son conscientes de esta necesidad. El 53% se muestra preocupado por no contar con las competencias adecuadas para el futuro y, ante la posibilidad de un aumento salarial del 10%, el 63% afirma que preferiría oportunidades de formación en IA y habilidades digitales antes que una mejora económica inmediata, buscando así proteger su empleabilidad.
La falta de alineación entre la alta dirección, RR. HH. y los empleados agrava la situación. Mientras el 63% de los altos ejecutivos prioriza el rediseño del trabajo para incorporar IA y automatización, solo el 19% de los responsables de RR. HH. tiene en cuenta el impacto emocional y psicológico de esta transformación en sus estrategias. Esta desconexión amenaza con frenar el crecimiento justo en un momento crítico.
El informe concluye que el liderazgo será decisivo para gestionar esta transición. El 83% de los inversores considera que las organizaciones lideradas por directivos adaptables y resilientes superarán a sus competidores en entornos de alta disrupción. Reducir el miedo a perder el empleo, invertir en recualificación y poner a las personas en el centro del cambio serán claves para convertir la IA en un motor real de crecimiento en 2026.
