¿Quién fue Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho", líder del CJNG y uno de los narcotraficantes más buscados del mundo?
Una escalada de hechos violentos sacudió a varios estados de México el último fin de semana, tras reportes oficiales que informaron sobre la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, durante un operativo militar en el municipio de Tapalpa, Jalisco. Ante el accionar del Ejército, se registraron bloqueos, incendios y enfrentamientos, lo que obligó a reforzar la seguridad en distintas regiones.
De acuerdo con las autoridades, Oseguera Cervantes, de 59 años, resultó herido de gravedad durante la intervención y falleció cuando era trasladado por vía aérea a Ciudad de México. Ante este desenlace, surge la interrogante sobre quién era Oseguera, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), y por qué figuraba entre los más buscados por la justicia de Estados Unidos.
¿Quién fue “El Mencho” y cómo surgió su liderazgo en el CJNG?
Originario de la región de Tierra Caliente, en Michoacán, Nemesio Oseguera Cervantes tuvo un pasado marcado por la migración antes de su vinculación con el crimen organizado. Durante los años ochenta se trasladó a California, donde afrontó detenciones por faltas menores. Su permanencia en ese país terminó en la década de los noventa, cuando fue deportado tras ser vinculado con la venta de droga.
De regreso en México, ingresó a la policía municipal de Jalisco, un paso que le permitió acercarse a estructuras criminales de mayor alcance. Con el tiempo se vinculó al esquema de seguridad de Armando Valencia Cornelio, conocido como “El Maradona”, uno de los referentes de Los Valencia o Cártel del Milenio. Este grupo sostuvo alianzas con el Cártel de Sinaloa, relación que se fracturó tras la muerte de Ignacio Coronel en 2010.
Tras la fragmentación de ese bloque criminal, el escenario del narcotráfico en el occidente de México entró en una etapa de reacomodos. En ese contexto, el también llamado “El señor de los gallos”, se apoyó en redes familiares y operativas ya existentes —entre ellas la de su cuñado Abigael González Valencia, alias “El Cuini”— para articular una nueva organización. Así tomó forma el Cártel Jalisco Nueva Generación, que consolidó su presencia mediante el control de rutas estratégicas, la absorción de células locales y una expansión territorial que se dio en pocos años.
Expansión del Cártel Jalisco Nueva Generación
El CJNG se consolidó a partir de un modelo distinto al de otras organizaciones tradicionales. En lugar de crecer solo por alianzas, avanzó mediante la toma violenta de territorios clave, la fragmentación de grupos locales y el control directo de corredores estratégicos. Ese esquema le permitió pasar, en pocos años, de un núcleo regional en el occidente del país a una presencia extendida en gran parte de México.
En el plano económico, el grupo apostó por un negocio de alto rendimiento y rápida rotación: la producción industrial de drogas sintéticas. Laboratorios clandestinos, acceso a precursores químicos y cadenas logísticas transnacionales sostuvieron la exportación de metanfetamina y anfetaminas hacia Estados Unidos, con envíos detectados también hacia Europa. Investigaciones internacionales añadieron indicios de contacto con redes en Asia, principalmente vinculadas al abastecimiento de insumos químicos, lo que reforzó su capacidad operativa a escala global.
Además del narcotráfico, la organización amplió sus fuentes de financiamiento con esquemas paralelos que le permitieron sostener su expansión territorial. Informes oficiales y judiciales describen el uso sistemático de la extorsión como mecanismo de control económico, junto con la inserción de capitales ilícitos en sectores productivos como la ganadería, la agricultura y el rubro de la construcción, especialmente en Jalisco, con el fin de dar apariencia legal a los recursos obtenidos. A ello se sumó su capacidad de influencia sobre funcionarios municipales y personal vinculado a controles aduaneros, factor que facilitó el movimiento de mercancías y redujo los riesgos operativos.
Estados Unidos ofrecía US$15 millones por "El Mencho"
La persecución contra “El Mencho” se convirtió en uno de los operativos más prolongados y costosos de la cooperación antidrogas entre México y Estados Unidos. Su nombre apareció de forma recurrente en acusaciones federales por tráfico internacional, uso de armas de guerra y operaciones financieras ilícitas, lo que lo colocó en el centro de la estrategia estadounidense contra las drogas sintéticas.
En ese marco, la Drug Enforcement Administration (DEA) lo identificó como una figura prioritaria no solo por su liderazgo, sino por su papel en la expansión de la metanfetamina y el fentanilo hacia Norteamérica. La recompensa anunciada en 2020 —de hasta US$15 millones— respondió a la dificultad para acceder a su entorno y a la solidez de su aparato de protección. En México, el Ministerio Público activó incentivos similares, reflejo de que su captura se consideraba un golpe simbólico y operativo contra una de las organizaciones criminales con mayor capacidad de violencia y expansión en las últimas décadas. Incluso Washington incluyó al CJNG en listas de organizaciones terroristas a combatir en el continente.
La trayectoria del Cártel Jalisco Nueva Generación quedó asociada, desde mediados de la década pasada, a una escalada inédita de confrontación directa con el Estado. En mayo de 2015, la organización reaccionó a un operativo federal con acciones coordinadas en distintos puntos del occidente del país, ofensiva que incluyó bloqueos carreteros y el ataque a una aeronave militar durante una misión oficial. Ese episodio, que dejó personal castrense muerto, redefinió la percepción institucional sobre el nivel de fuego y organización del grupo, al punto de que fue considerado una amenaza de seguridad nacional.
Con la caída de “El Mencho”, el CJNG enfrenta un escenario de reacomodo interno. Analistas señalan que su liderazgo fue clave para consolidar al grupo como una de las organizaciones criminales más poderosas del país, mientras las autoridades mantienen operativos para contener la violencia y evitar nuevas escaladas.
