El ojo clínico de Sánchez para elegir a su equipo le juega otra mala pasada: quién es Borja Cabezón y de qué se le acusa
Su ojo eligiendo a sus confidentes le vuelve a jugar una mala pasada. Pedro Sánchez ascendió en un Comité Federal del año pasado a Borja Cabezón, que desde entonces es adjunto a la Secretaría de Organización del PSOE, una posición de máxima confianza dentro de la estructura del partido.
Este lunes se ha revelado que este alto cargo de Ferraz habría utilizado durante años una red societaria compuesta por empresas ficticias y testaferros radicados en Costa Rica, un entramado que, según la información publicada por El Confidencial, habría sido diseñado para ocultar ingresos y eludir impuestos, situando de nuevo bajo escrutinio los criterios del presidente del Gobierno a la hora de seleccionar a su núcleo más cercano.
La investigación difundida por el citado medio detalla que Cabezón habría mantenido el control efectivo de varias sociedades que operaban mediante administradores interpuestos, lo que permitía canalizar ingresos sin declararlos en España y dificultaba la trazabilidad de los movimientos económicos.
Estas sociedades, constituidas en distintos momentos y en diferentes jurisdicciones, habrían funcionado como vehículos para desviar fondos y mantenerlos fuera del alcance de la Agencia Tributaria, generando un perjuicio fiscal aún por determinar y abriendo interrogantes sobre la estructura financiera que rodeaba al dirigente socialista.
¿Quién es Borja Cabezón?
Borja Cabezón, nacido en Madrid en 1980, es un dirigente socialista con una trayectoria marcada por su cercanía personal y política a Pedro Sánchez, una relación que se remonta a los primeros años del actual presidente en la dirección del PSOE. Antes de su ascenso a la cúpula orgánica, ocupó distintos puestos de responsabilidad en el ámbito institucional y en la estructura del partido, entre ellos la presidencia de ICEX y diversas funciones vinculadas a la proyección internacional del Gobierno.
Su perfil, considerado discreto pero bien conectado dentro del núcleo de Ferraz, le convirtió en uno de los nombres de confianza del presidente, que decidió incorporarlo a Organización en 2025 para reforzar el control interno del partido.
Otros escándalos que han salpicado al entorno más cercano del presidente
Además del caso que ahora salpica a Borja Cabezón, el entorno político y personal de Pedro Sánchez ha estado marcado en los últimos años por otros episodios que han generado una notable atención mediática y han alimentado el debate sobre los criterios utilizados en la selección de perfiles de confianza. Entre ellos figura la investigación judicial que afectó a la pareja del presidente, un procedimiento que, pese a no haber derivado en responsabilidades penales, provocó un intenso escrutinio público.
A esto se le sumaron las investigaciones que acabaron rodeando a José Luis Ábalos, exministro y exsecretario de Organización del PSOE, comenzaron señalando únicamente a personas de su entorno por presuntas comisiones irregulares vinculadas a adjudicaciones públicas. Durante meses, Ábalos quedó fuera del procedimiento y no figuró entre los investigados, Sin embargo, el avance del caso y la aparición de nuevos indicios estrecharon el cerco en torno a su figura hasta que el juez ordenó finalmente su prisión preventiva.
El avance del caso situó en el centro de las pesquisas a Koldo García, asesor de máxima confianza de Ábalos durante años y una figura con acceso directo a áreas sensibles de la gestión pública. Los investigadores lo señalan como un intermediario clave en la red de comisiones irregulares que operaba alrededor de diversas adjudicaciones, atribuyéndole un papel activo en la captación de empresas interesadas en obtener contratos y en el cobro de pagos ilícitos.
Otro dirigente que también se vio envuelto en investigaciones de corrupción fue Santos Cerdán, figura de enorme peso en la estructura socialista y muy próxima a Pedro Sánchez. Su nombre apareció mencionado en un informe de la UCO que lo vinculaba a una red dedicada al cobro de mordidas en adjudicaciones públicas, un escenario que precipitó su dimisión como secretario de Organización y alimentó la percepción de que el núcleo orgánico del partido atravesaba un periodo de especial vulnerabilidad y tensión interna.
Estos episodios, sumados ahora a la situación de Borja Cabezón, han reactivado el debate sobre la gestión interna del PSOE y sobre los mecanismos de supervisión aplicados a los cargos que forman parte del círculo más próximo al presidente.
La acumulación de casos ha llevado a distintos sectores políticos y mediáticos a cuestionar la eficacia de los filtros internos y la capacidad del partido para anticipar posibles riesgos reputacionales asociados a determinados nombramientos.
