Stephen Hawking: “Somos solo una raza avanzada de monos en un planeta menor de una estrella muy normal”
Las personas siempre nos creemos el centro del universo en mayor o menor medida. El día a día lleva a las personas a centrarse en lo suyo, dejando de lado el resto, especialmente lo más alejado. Si nos olvidamos de lo más cercano, esto se multiplica con todo lo que está más allá de la Tierra. Stephen Hawking fue uno de los científicos más influyentes del siglo XX y dejó a lo largo de su vida reflexiones que iban más allá de las ecuaciones y los agujeros negros, su gran especialidad.
Tiene multitud de análisis que han trascendido, pero también una frase muy llamativa: “Somos solo una raza avanzada de monos en un planeta menor de una estrella muy normal”. Puede parecer algo retorcido y casi inexplicable, pero simplemente el físico británico situó a la humanidad en su verdadera dimensión dentro del universo con un mensaje que tiene muchos significados ocultos. Nacido en Oxford en 1942, Stephen Hawking revolucionó la cosmología con sus estudios sobre los agujeros negros y la radiación.
Diagnosticado a los 21 años con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), convivió durante décadas con una enfermedad neurodegenerativa que marcó su vida y limitó su movilidad, pero no su capacidad intelectual. Esa experiencia personal reforzó su conciencia sobre la fragilidad de la vida humana, una idea que también trasladó al plano colectivo en muchas de sus intervenciones públicas. Esta frase está directamente relacionada con todo ello.
Qué quiso decir Stephen Hawking con esta frase
Lejos de algo superficial, la afirmación de Stephen Hawking tiene un significado preciso. Al describirnos como “una raza avanzada de monos”, aludía directamente a la teoría de la evolución: el ser humano es fruto de un proceso biológico, no una entidad separada de la naturaleza. Nuestra inteligencia nos distingue, pero no nos convierte en algo ajeno al resto de especies.
La segunda parte de la frase refuerza esa idea desde la astronomía. La Tierra no ocupa un lugar privilegiado en el universo. Orbita una estrella corriente, situada en una galaxia entre miles de millones. Stephen Hawking recordaba así que, desde el punto de vista cósmico, nuestra posición es modesta. No somos el centro de nada. La frase pretendía situar a la humanidad en su verdadera escala. Para Stephen Hawking, comprender esa pequeñez era una condición necesaria para actuar con responsabilidad. La ciencia, al revelar nuestra posición real, debía servir para fomentar una actitud más prudente y menos arrogante.
Así se aplica esta frase en la actualidad
El mensaje de Stephen Hawking tiene eco en la sociedad actual. Pide revisar la relación con el planeta. Si la Tierra es nuestro único hogar conocido y ocupa un lugar insignificante en el universo, su conservación se convierte en una prioridad absoluta. El deterioro ambiental o el cambio climático no son problemas abstractos, sino amenazas directas a nuestra supervivencia.
La frase también apela a la cooperación internacional. Si compartimos un mismo planeta pequeño en un universo inmenso, las divisiones políticas pierden peso frente a los desafíos globales. Pandemias, crisis energéticas o riesgos tecnológicos requieren respuestas coordinadas, no soluciones aisladas, que por desgracia son la norma habitual.
Stephen Hawking también vinculó esta perspectiva con la exploración espacial. Precisamente porque somos vulnerables en un entorno limitado, defendía la necesidad de ampliar horizontes y estudiar la posibilidad de establecer presencia humana más allá de la Tierra. No como una huida, sino como una estrategia a largo plazo.
Así afecta a nivel personal: a humildad debe ser el punto de partida
La frase encierra una doble lección a nivel interior. Invita a la humildad al considerar no somos el centro de nada y nuestra existencia es frágil en términos cósmicos. Por otro lado, exige madurez colectiva. Si somos la única especie conocida capaz de comprender el universo, también somos responsables de cuidar el planeta que habitamos y de gestionar con prudencia el poder que hemos acumulado.
Stephen Hawking insistió en diversas ocasiones en que la exploración espacial podía formar parte de esa estrategia de supervivencia, como una manera de diversificar el futuro de la humanidad. Su mensaje principal seguía siendo el mismo: entender nuestro lugar real en el universo es el primer paso para actuar con inteligencia.
Cuando Stephen Hawking afirmaba que somos “una raza avanzada de monos en un planeta menor de una estrella muy normal”, no pretendía restar valor a la humanidad. Buscaba recordarnos que nuestra grandeza no radica en ocupar un lugar central, sino en ser conscientes de nuestra pequeñez y actuar en consecuencia.
