Crítica de "Cumbres borrascosas": cincuenta sombras de Heathcliff ★★★
Leemos en la IA, que nos vale en este caso: «Publicada en 1847 bajo el seudónimo de Ellis Bell, ‘‘Cumbres borrascosas’’ es la única novela de Emily Brontë y uno de los máximos exponentes de la literatura gótica y el romanticismo victorianos». Pues bien, si la escritora viviese hoy se volvía a morir, y con la cara como un tomate, tras ver la tercera película de Emerald Fennell (antes fueron «Una joven prometedora», 2020, y «Saltburn», 2023, a esta chica le gusta armar jaleo), quien ya lo había advertido hasta la extenuación: primero, el filme está basado en esa obra, no es una adaptación, y, segundo, por si todavía alguien no se ha enterado, le vamos a plantar un par de comillas al título para que los seguidores de Brontë no se lleven luego las manos a la cabeza, y aquí paz y después gloria, pero, sobre todo, mucho sexo y calentura.
Ya desde el arranque de esta producción que ha costado 80 millones de dólares, con un ahorcado que antes de fallecer tiene una erección mientras el pueblo explota en una orgiástica respuesta, se ve de qué irá la vaina. O sea, olvídense de la película rodada en 1939 por el gran William Wyler, con unos no menos atormentados Laurence Oliver y Merle Oberon, pero totalmente.
Así, la inmortal historia de Heathcliff (Jacob «Frankenstein» Elordi, el auténtico gancho morboso de la película), consumido por el rencor y el odio tras ser rechazado por su amor de niñez y juventud, Cathy (Margot Robbie), quien eligió contraer matrimonio con un hombre rico y más cándido que una paloma cuando el joven decidió irse a hacer las Américas, decide volver y, al verla felizmente casada, el demonio de los celos y la venganza se apoderan de su atormentada alma.
Y de sus carnes morenas, al igual que de las de Cathy, quien, por primera vez creo, es ahora rubia como la cerveza. El espectáculo está servido, y entre ampulosos decorados (de hecho, la casa de Cathy y su marido parece la de Barbie), un vestuario que envidiaría el mismísimo Baz Luhrmann y dos seres reconcomidos por la autodestrucción y el dolor, pero, sobre todo, por la calentura, se desarrolla este delirante melodrama con momentos poco afortunados (lo de que Heathcliff trate como una perra a su esposa resulta muy desmelenado) y ligeramente más hortera que lo que su realizadora deseó. Ay, cuidado con el deseo, que a veces es un arma de doble filo.
Lo mejor:
Aunque solo esté basado en el libro, el valor que ha tenido la directora al hacer este filme
Lo peor:
A los seguidores fieles de la obra escrita por Emily Brontë les puede dar algo si la ven
