La antigüedad de la historiografía
Desde el tercer milenio antes de nuestra era, el desarrollo de sociedades complejas en el ámbito del Creciente Fértil —especialmente en Egipto y Mesopotamia— propició la aparición de formas escritas destinadas a conservar la memoria colectiva. La escritura, plasmada en soportes diversos como tablillas de arcilla, papiros o piedra, permitió registrar tanto acontecimientos de carácter religioso como hechos políticos y administrativos.
