Lástima que no estén a la altura
En acabar la final del Open de Australia Djokovic le dijo a Alcaraz que lo que estaba haciendo era histórico y Alcaraz le dijo a Djokovic que es una fuente de inspiración. Los adversarios deportivos no son enemigos. El deporte se convierte en este caso en un ideal de la vida democrática que no es solo un juego de mayorías, de instituciones y de límites constitucionales, todos ellos necesarios.
