Sánchez y la inflación hunden la renta real de la clase media
El crecimiento económico no se está traduciendo en bienestar real para los hogares españoles. Aunque las cifras de PIB y empleo son aparentemente positivas, la realidad es que las familias continúan perdiendo poder adquisitivo y el consumo no se ha recuperado desde la pandemia hasta 2024, sobre todo para la clase media, la más perjudicada.
«La economía sigue creciendo en términos agregados, pero ese crecimiento no se traslada ni a los ocupados ni a la clase media, cuyo nivel de bienestar permanece prácticamente estancado», denuncia el Partido Popular, que recuerda que «a pesar de los titulares optimistas, el PIB por ocupado es hoy un 0,8% inferior al de 2018, lo que evidencia que el avance económico no se refleja en una mejora real».
El crecimiento reciente del PIB es fundamentalmente extensivo y se sostiene en el aumento de la población ocupada gracias a la llegada de inmigración que se incorpora, en gran medida, a empleos de baja cualificación, «lo que permite inflar las cifras agregadas sin que ello implique un avance significativo en el bienestar de los trabajadores.
El país muestra mejores números macroeconómicos, pero la clase media y los ocupados siguen sin ver mejoras tangibles, quedando al margen de los supuestos beneficios del crecimiento», inciden fuentes populares.
A todo esto se le suma que el coste de la vida sigue aumentando y los precios de bienes esenciales como alimentos y vivienda han crecido a ritmos mucho más altos que los salarios. «Los pilares del crecimiento de la economía española son débiles y la falta de mejoras en la productividad y en la inversión, el aumento estructural de los impuestos y, en especial la imposición sobre el trabajo, unido al alto endeudamiento impiden el crecimiento sostenido del poder adquisitivo de las clases medias», remarca el PP.
Así, los salarios reales permanecieron estancados hasta 2023 y su repunte hasta 2025 ha sido inferior al coste de la vida.
El salario mediano apenas aumentó 110 euros en cinco años, el salario modal –correspondiente con el sueldo más frecuente– cayó un 24,5% entre 2017 y 2023, en gran medida como consecuencia de la subida del SMI y el salario medio neto real ha disminuido ligeramente.
La convergencia entre el SMI y el salario modal está cada vez más cerca: en 2017 el salario modal era un 76% superior al SMI, en 2023 apenas lo superaba en un 3% y con la nueva subida la diferencia prácticamente ha desaparecido.
«Este peso cada vez mayor del SMI en la estructura salarial muestra una retribución cada vez menor a la formación y a la experiencia en los trabajadores españoles», destacan en el Partido Popular.
Según datos del INE, la economía crece a base de sumar más y más trabajadores de baja cualificación, pero hoy España genera menos PIB por ocupado que en 2018 –un 0,9% menos– y la productividad sigue estancada, lo mismo que las rentas de la clase media, que crecen de forma nominal, pero no real, ya que más de la mitad de los trabajadores gana entre una y dos veces el SMI, lo que refleja una fuerte concentración en los tramos salariales más bajos.
Además, el índice general de precios de los alimentos ha aumentado un 38% desde que Sánchez es presidente, mientras que el gasto real por hogar no se ha recuperado hasta 2024 y sigue mostrando un patrón preocupante: los españoles destinan menos que en 2018 a alimentación (-6%) y ropa (-10%), mientras el gasto en vivienda y energía se dispara (+9%).
Por otra parte, la riqueza bruta mediana ha disminuido en todas las franjas de edad menores de 65 años y cada vez hay menos familias con vivienda en propiedad. Entre 2018 y 2024, el porcentaje de hogares con una persona de referencia de 30 a 44 años que posee vivienda cayó ocho puntos porcentuales, del 60,7% al 52,9%.
La vivienda es cada vez más inaccesible y menos asequible. Los precios de inmuebles nuevos se han disparado desde 2018 un 69%, los de segunda mano un 45% y el alquiler 46%. Es decir, que ha subido hasta tres veces más que los salarios y el IPC.
Asimismo, España es el cuarto país de la UE con más ocupados en riesgo de pobreza o exclusión social, con un 15,6%, frente al 10,9% de media europea, lidera el desempleo juvenil en Europa (25%) y figura entre los países con edad de emancipación más tardía (30 años). «Las clases medias, columna vertebral del país, están viendo cómo se deterioran sus fuentes de ingresos, aumentan los impuestos y empeoran los servicios públicos que financian», concluyen desde el PP.
