Moncloa estrella al PSOE y se consuela con salvar a Sánchez
El PSOE igualó ayer su peor resultado histórico en las elecciones autonómicas de Aragón. La candidata, la exministra portavoz Pilar Alegría, logró 18 escaños, cinco menos que en 2023, y el 24,27% de los votos, con el 96% escrutado. Alegría no dimitirá. Tampoco se lo pedirá el partido, pese a que el puño y la rosa ha retrocedido una década, a la época del «sorpasso» de Podemos en cuanto a diputados se refiere. Pero el golpe que recibió el equipo de estrategia de Moncloa deja al presidente del Gobierno muy tocado. Alegría ha sido el rostro de Pedro Sánchez cada martes en el Consejo de Ministros desde que arrancó esta legislatura. Por eso, cabe medir el resultado de Aragón como un sonoro tortazo al Gobierno de coalición, asediado desde hace más de un año por casos de corrupción y escándalos de acoso sexual que han destrozado la reputación del PSOE y del resto del Ejecutivo.
Hay que retroceder a 1995 para encontrar otro resultado tan pobre del PSOE: el 26% de los votos. Aquella era la España que estaba a punto de abrazar al PP para llevarlo a Moncloa por primera vez. Era el país que confió en la derecha sociológica por primera vez desde la muerte de Franco y tras 14 años de «felipismo». Aragón, dicen los sociólogos, es un predictor de tendencias políticas. Y Aragón dijo ayer que ha llegado otra vez el momento de la derecha.
El Palacio de la Moncloa ha llevado al máximo su plan de alimentar al partido de Santiago Abascal, que duplicó su número de escaños (14). La ola que arrasó ayer la sede socialista en Zaragoza tendrá, previsiblemente, hondas repercusiones en la estrategia electoral de los gurús del presidente. Hace tiempo que en el PSOE se escuchan críticas por haber contribuido al auge de Vox con algunas medidas recientes, como la regularización vía decreto de medio millón de migrantes, y con algunos debates dirigidos a provocar la reacción hiperbólica de Vox y de sus votantes. Sánchez sabe que, si polariza los asuntos de campaña, el PP sufre. Por eso, los populares se vieron obligados a hacer algunos guiños al electorado de Vox para intentar tapar la fuga. Pero cada vez más socialistas se preguntan de qué les sirve dividir a la derecha si ellos se quedan en los huesos. Todas las fuentes consultadas en el partido asumen que el presidente solo sigue «su plan»: contribuir a pintar España de verde mientras él se sigue vendiendo como la única alternativa progresista con el fin de resistir cuando se abran las urnas generales.
Los gurús electorales del Gobierno juegan con la hipótesis de que los españoles son más tolerantes con la presencia de Vox en los ayuntamientos o en los gobiernos autonómicos, pero la mera posibilidad de ver a Santiago Abascal sentado en el Palacio de la Moncloa les revuelve tanto que volverán a salir a la calle en masa para evitarlo. Es decir, el plan es replicar lo que ocurrió el 23-J de 2023, cuando, tras unas autonómicas en las que el PSOE perdió buena parte de su poder territorial, el presidente decidió apretar el botón nuclear del adelanto y logró resistir.
Alegría abonó esa idea al zanjar que el PP es ahora «más rehén de la ultraderecha». En cualquier caso, el partido achacará el auge de la derecha en Aragón a la «ola ultra» que recorre el mundo. El presidente, además, quiere tener a la federación aragonesa bajo control. Sánchez necesita el control territorial del partido de cara al futuro. Cada vez más socialistas le ven queriendo pilotar el bólido en caso de que pierda las elecciones generales. Por eso, forzó la entronización de Alegría como secretaria general del PSOE aragonés. Aquella fue su particular venganza tras varios años de «lambanismo».
El expresidente aragonés Javier Lambán fue el mayor «antisanchista» del PSOE. Ahora, Sánchez tendrá que plantearse seriamente si prosigue su estrategia de engordar a Vox. Pero, de seguir con ella, puede ganar críticos en su partido. Cabe recordar que ya hay movimientos internos que cuestionan el rumbo del partido. Aragón consumó su giro a la derecha, como lo hizo Extremadura el 21 de diciembre. Y anticipa lo que puede ocurrir cuando Sánchez llame a todos a votar.
