¿Puede España expulsar a EE UU de Rota y Morón?
Estados Unidos ha agitado el avispero con demasiada fuerza sin darse cuenta de que ella era la reina del mismo. Países que habían forjado alianzas muy fuertes con la primera potencia mundial ahora están barajando las posibilidades de desligarse y buscar nuevos mercados en los que pacer libre y seguramente. Esta tirantez se ha terminado de desplegar con el intento de anexión de Groenlandia por parte de Donald J. Trump, algo que ha hecho que los socios europeos se pusieran en pie de guerra.
En el caso de España, la cuestión es un poco diferente. Trump ha tomado al país como un rehén por su exiguo gasto en defensa. El presidente estadounidense quiere que todos los miembros de la OTAN gasten un 5% de su PIB en esta cartera. El Ejecutivo de Sánchez no está dispuesto a eso y ha fijado la inversión en un 2% que en principio se aceptó pero que ahora es el blanco de las amenazas del controvertido presidente norteamericano.
En nuestro país siempre ha habido un leve rumor en el que la población se pregunta por qué tenemos bases americanas y si eso nos pone o no en algún tipo de peligro. Ahora, los rumores se han avivado y convertido en una pregunta abierta: ¿puede España expulsar a los Estados Unidos de las bases de Rota y Morón?
El escudo antimisiles de la OTAN
Para empezar, es necesario entender que, en una posible expulsión de Estados Unidos de sendas bases ambos estaríamos perdiendo factores defensivos importantes. La Base Naval de Rota, en Cádiz, es algo mucho más profundo y complejo que un puerto de escala para la US Navy, al contrario, es también el escudo antimisiles de la OTAN. Los buques que se encuentran fondeados en sus aguas cuentan con el sistema AEGIS, la única barrera física entre un misil balístico y las capitales europeas. La base es capaz de monitorizar los cielos desde el Mar Negro hasta Oriente Medio, por lo que garantiza el pleno funcionamiento del paraguas que nos protege de eventuales ataques balísticos.
A esto le sumamos que Navantia tiene un contrato para reparar los destructores de la clase Arleigh Burke fondeados permanentemente en la base. Este acuerdo estratégico lleva en marcha desde el año 2013 y durante el periodo de Biden se extendió a enero de 2028. Esto genera mucho dinero en las arcas de la sociedad pública y además también aporta posibilidades laborales a los trabajadores que viven en una de las regiones más complejas a nivel industrial de nuestro país.
En cambio, la base de Morón es bastante más controvertida. Es la plataforma de la fuerza de respuesta rápida para África, usada para monitorizar todo lo que sucede en el Sahel y es capaz de desplegar marines en cualquier punto del norte del continente negro en menos de seis horas. Además, opera como un puente aéreo que permite abastecer a los aviones que viajan desde la costa este de su país hacia Oriente Medio.
Las relaciones con las bases también están bastante candentes. En Rota son una parte importante del modelo de vida de la Bahía de Cádiz. Miles de españoles trabajan directa o indirectamente para la base y su mantenimiento. Sin embargo, en Morón se ha ido externalizando con los años, reinando allí la precariedad y los EREs para externalizar la gestión a empresas privadas como KBR.
En caso de que España quisiera desmantelar estas bases o quedárselas tendría que activar el Artículo 69 del Convenio de Cooperación de 1988, un sistema reglado y burocrático que lanzaría un proceso de aproximadamente 30 meses. España habría de notificarlo con seis meses de antelación antes del vencimiento anual, luego habría un periodo de consultas de hasta un año y finalmente la denuncia y retirada, que tardaría un año más. Para que pudiera llevarse a cabo, España debería votarlo en el Congreso por mayoría absoluta. Por ello, sin el apoyo hoy de los grandes partidos estatales la expulsión sería prácticamente imposible.
Marruecos, destino soñado
En los despachos de Washington, cuando se quiere presionar a Madrid, siempre surge el nombre de Marruecos. Se ha especulado con el traslado de activos a la base naval de Alcazarseguir. Pero los informes técnicos son incuestionables hasta cierto punto: es un farol.
Rota es un puerto de aguas profundas, diseñado para albergar embarcaciones de última generación y de grandísimo tamaño como portaaviones en casi cualquier condición de marea. Sin embargo, la base de Alcazarseguir es una base funcional para fragatas, pero carece de la infraestructura masiva necesaria para sostener grupos de combate más amplios. Además, es un desierto industrial, Marruecos carece del tejido industrial de alta tecnología que tiene Rota con los ingenieros de Navantia a escasos metros de la base.
Marruecos no ofrece la seguridad jurídica de un socio OTAN ni la profundidad estratégica del Artículo 5 (defensa mutua). Mover la flota a África dejaría a los barcos fuera del paraguas legal de la Alianza y expuestos a una volatilidad política mayor. Tampoco Italia ofrece una alternativa geográfica tan perfecta para controlar el Estrecho de Gibraltar.
España no es un parking de barcos; es el tapón del Mediterráneo y la puerta de África. Esa geografía es nuestro mayor activo y nuestra mayor servidumbre. Expulsar a los Estados Unidos es una posibilidad legal, sí. Pero las consecuencias trascienden lo militar. La salida de Rota implicaría, de facto, la desconexión de España del sistema de seguridad occidental, una crisis sin precedentes en la OTAN – al menos antes de 2025– y un golpe económico devastador para el sur de la península.
