Kylian Mbappé a Brahim tras marcar de Panenka en el Villarreal - Real Madrid: "Por ti, por ti"
El Real Madrid ganó al Villarreal en La Cerámica y Mbappé intentó ayudar a Brahim tras su segundo gol. Ganó con un doblete del francés y el 0-2 final, sellado en el descuento con un penalti ejecutado a lo Panenka, consolidó el liderato provisional blanco y confirmó que el equipo de Álvaro Arbeloa atraviesa una racha firme. Tras convertir la pena máxima, Mbappé abrazó a Brahim y le dijo “Por ti, por ti”. La dedicatoria quería cerróaruna herida reciente: el penalti fallado por Brahim en la final de la Copa África con Marruecos.
Partido igualado
La primera parte fue un pulso de alta intensidad. Villarreal y Real Madrid apostaron por una presión asfixiante en la salida del rival, reduciendo espacios y obligando a jugar rápido y bajo riesgo. Marcelino diseñó un plan que neutralizó el juego colectivo blanco en el inicio. El equipo amarillo sostuvo el duelo de poder a poder y encontró en Gueye y Gerard Moreno sus principales focos de amenaza durante los primeros 45 minutos. El Madrid tardó en asentarse, buscando soluciones individuales mientras intentaba escapar del cerco.
La primera ocasión clara cayó del lado visitante con Arda Güler, que rompió líneas con una acción personal y generó una oportunidad que activó al Madrid. Antes del descanso, Vinicius Junior rozó el gol tras un robo de balón del propio Güler, una jugada que anticipó lo que vendría después. El Villarreal también tuvo su aviso serio. Gueye probó desde la frontal y su disparo rozó el poste de la portería blanca. El partido viajaba en equilibrio, sostenido por la intensidad colectiva y por duelos constantes en cada zona del campo.
Cambio en la segunda parte
El encuentro cambió de rostro al inicio de la segunda parte. A los dos minutos de la reanudación, un despeje defectuoso de la defensa amarilla permitió a Mbappé fusilar a Luiz Júnior y abrir el marcador. El 0-1 dio aire al Madrid y obligó al Villarreal a asumir más riesgos. Antes de ese golpe, el equipo local ya había sufrido una pérdida importante. Juan Foyth se lesionó en el tendón de Aquiles y Rafa Marín entró en su lugar. El central respondió a un nivel alto pese a la exigencia, sosteniendo durante muchos minutos una línea defensiva que tuvo que convivir con la velocidad de Vinicius y la movilidad de Mbappé.
Marcelino buscó alterar el rumbo con los cambios de Pépé y Oliwaseyi por unos agotados Gerard y Buchanan. El Villarreal trató de recuperar presencia ofensiva, mientras el Madrid encontraba en Eduardo Camavinga un factor clave. Aun así, el empate estuvo cerca. Gerard Moreno tuvo el 1-1 en una acción de estrategia, pero su remate se fue alto.
El tramo final exigió resistencia. El Villarreal apretó con más corazón que orden y obligó al Madrid a sufrir, replegar y gestionar ventajas mínimas. La defensa blanca se sostuvo sin retrasarse y el equipo de Arbeloa mostró una solidez que empieza a ser seña de identidad en esta etapa. Cuando el partido se acercaba a su cierre, una falta de Alfonso Pedraza sobre Mbappé abrió la puerta de la sentencia. El francés tomó la responsabilidad, esperó, tocó con suavidad y elevó la pelota por el centro para firmar el 0-2.
La ejecución del penalti fue técnica y serena, pero la imagen que quedó fue la posterior. Mbappé dedicó el gol a Brahim Díaz, una escena que refuerza la idea de un vestuario unido y en sintonía con su nueva etapa. La herida del penalti fallado por Brahim encontró una respuesta colectiva en el gesto de su compañero. El Madrid cerró la noche con una victoria que lo mantiene en lo más alto a la espera de lo que haga el Barcelona ante el Oviedo, con sensaciones de solidez defensiva y una química envidiable entre sus estrellas.
