El imposible plan energético del Gobierno
Peter Ferdinand Drucker (1909-2005), considerado el padre de la administración –management– del siglo XX, insistía en que «la planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes». En definitiva, defendía aplicar dosis de realismo. Fedea, uno de los pensaderos –think tank– más prestigiosos de España, acaba de publicar un estudio que plantea dudas más que razonables sobre la viabilidad del llamado Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) y su escenario objetivo previsto para el sector eléctrico en el horizonte del año 2030.
El informe ha sido elaborado por los expertos Antonio Colomer, Óscar Ardenillo, Marcelo Rabinovich, Diego Rodríguez y Jorge Sanz. Imaginan un escenario alternativo para el sector eléctrico, a partir de hipótesis que consideran «más razonables». Plantean que «no es creíble esperar que las empresas de generación adopten decisiones de entrada en los próximos años si no es posible que recuperen sus costes a través de los precios de mercado». También han calculado que solo sería posible asegurar la viabilidad de las inversiones necesarias –y de algunas compañías, claro– en condiciones de pérdidas operativas «si hubiese algún mecanismo de subvención que permitiese cubrir esas pérdidas», algo que el Pniec «no explicita». Estiman que, en esas circunstancias, «serían necesarias subvenciones anuales de casi 4.800 millones de euros».
El gran objetivo del Pniec es la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y el aumento del peso de las energías renovables a lo largo de esta década. Los expertos de Fedea creen que ya hay elementos para tener «una idea bastante clara de qué hipótesis del Pniec van a resultar de difícil cumplimiento». Eluden formular previsiones catastrofistas, pero de su informe se deduce que, si las empresas no tienen alicientes para invertir y tampoco ven garantías de recuperar su inversión, quizá no lo hagan. Eso, además de retrasar los objetivos de reducción de emisiones y de aumento de las renovables, podría incluso generar dificultades en el servicio si la demanda crece, porque no se debería olvidar que hay que pensar en el futuro de las decisiones presentes, como sugería Drucker.
