Condenado a cinco años de prisión por entrar en una autocaravana en Santander y violar a una mujer mientras dormía
El magistrado presidente del tribunal del jurado que hace unas semanas enjuició a un hombre por entrar en una autocaravana aparcada en la playa de Los Peligros, en Santander, y violar a la mujer que dormía en su interior le ha condenado a cinco años de prisión.
La sentencia, recientemente notificada y contra la que cabe recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, le considera autor de un delito de allanamiento de morada en concurso con un delito de agresión sexual.
Concurre la circunstancia atenuante de la responsabilidad penal de reparación del daño, dado que el hombre consignó judicialmente 3.000 euros antes de la vista oral como pago parcial de su responsabilidad y pidió perdón en un escrito.
También se le aplica la atenuante de confesión en el delito de allanamiento, ya que reconoció haber entrado en la autocaravana.
Además de la pena de prisión, se le prohíbe acercarse y comunicar con la mujer durante un periodo de siete años, se le inhabilita para trabajo con menores durante diez años y se le impone una medida de seguridad tras la pena de prisión durante un periodo de seis años.
Se le condena a indemnizar a la mujer en 9.950 euros por los perjuicios causados, el daño moral y la secuela psicológica que padece.
Dado que ha consignado 3.000 euros, ese dinero se entregará a la perjudicada y el ahora condenado deberá pagarle los 6.000 euros restantes.
Según el relato de hechos que recoge la sentencia, la mujer se encontraba durmiendo junto a su pareja en una autocaravana aparcada en la playa de Los Peligros.
A primera hora de la mañana, el acusado "abrió la puerta de la furgoneta autocaravana, que estaba cerrada pero sin echar la llave, y accedió al interior de la misma".
Una vez dentro, el ahora condenado se acercó a la cama donde dormía la pareja y la agredió sexualmente, aprovechando que estaba dormida.
La mujer "se despertó de inmediato y, al darse cuenta de lo que estaba pasando, gritó, despertando a su pareja, momento en el que el acusado salió de la autocaravana y se fue corriendo del lugar”.
El jurado declaró probado por unanimidad este relato, del que se desprende un delito de allanamiento, reconocido por el propio acusado, y un delito de agresión sexual, acreditado por lo manifestado por la víctima y por la prueba forense que detectó ADN del acusado en las muestras que se le tomaron a la víctima.
