La ducha tiene los días contados: este invento japonés revoluciona cómo nos lavaremos en el futuro
Durante décadas, la ducha apenas ha cambiado: agua caliente, jabón y unos minutos bajo el chorro para empezar o terminar el día. Sin embargo, la innovación tecnológica lleva tiempo cuestionando incluso los gestos más cotidianos. En Japón, país acostumbrado a anticipar tendencias, se está probando un sistema que propone una experiencia completamente distinta, alejada del baño tradicional y más cercana a un entorno automatizado y sensorial.
Lejos de ser una simple curiosidad futurista, este desarrollo forma parte de un proyecto real que ya ha salido del laboratorio y ha sido presentado al público. Su aparición coincide con un momento en el que la tecnología, la sostenibilidad y el bienestar personal empiezan a confluir también en el ámbito de la higiene.
¿Cómo será la ducha del futuro?
El dispositivo recibe el nombre de 'Mirai Ningen Sentakuki', que puede traducirse como “lavadora del ser humano del futuro”. A simple vista, recuerda más a una cápsula de relajación que a un baño convencional. En lugar de grifos, mamparas o alcachofas, el usuario se introduce en una cabina cerrada donde todo el proceso está automatizado.
El sistema ha sido desarrollado por la empresa japonesa Science Co., con sede en Osaka, y fue presentado oficialmente durante la Expo 2025. Allí, los visitantes pudieron experimentar una sesión completa de limpieza sin necesidad de frotar, enjabonarse ni regular la temperatura del agua.
El proceso completo dura unos 15 minutos y comienza cuando la cápsula se llena de agua templada mezclada con microburbujas de aire. Estas burbujas, generadas mediante ondas ultrasónicas, actúan sobre la piel desprendiendo suciedad y células muertas sin necesidad de jabón convencional. La limpieza se realiza por contacto suave, sin fricción, lo que reduce la intervención manual.
Durante la sesión, distintos sensores analizan parámetros como el tipo de piel y ciertas respuestas fisiológicas del usuario. Con esta información, el sistema ajusta la experiencia mediante iluminación ambiental, música relajante y fragancias, creando un entorno diseñado no solo para lavar, sino también para inducir calma. Al final del ciclo, chorros de agua se encargan del aclarado y el secado se integra en el mismo proceso.
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es su enfoque en el bienestar emocional. No se trata únicamente de ahorrar tiempo o agua, sino de convertir la higiene diaria en una experiencia cercana a la de un spa. Según datos difundidos por medios japoneses, cerca del 98 % de las personas que han probado el sistema se mostraron satisfechas, destacando la sensación de relajación como uno de sus principales valores.
Este enfoque encaja con una tendencia creciente en Japón hacia soluciones tecnológicas que respondan al estrés urbano, al envejecimiento de la población y a la necesidad de optimizar rutinas diarias sin renunciar al confort.
Aunque el proyecto nació como un concepto, su evolución ha sido más rápida de lo previsto. Science Co. ha confirmado la venta de varias unidades a hoteles y centros de bienestar del país. La primera instalación comercial está prevista para 2026 en un hotel de Osaka, donde se ofrecerá como una experiencia diferenciadora para los huéspedes.
Por ahora, la llegada de este sistema a los hogares particulares parece lejana. El coste de la cápsula es elevado, comparable al de un coche de alta gama, y su instalación requiere espacio y adaptaciones técnicas que no encajan en la mayoría de viviendas actuales.
A corto plazo, la ducha convencional no desaparecerá. Sin embargo, este tipo de desarrollos muestra cómo la higiene personal podría transformarse en las próximas décadas, especialmente en entornos como hoteles, hospitales o centros especializados. Tras su paso por la Expo 2025, la unidad experimental se trasladará a un espacio permanente de divulgación científica en Osaka, donde continuará su desarrollo.
Más allá de si este invento acaba llegando a los baños domésticos, la “lavadora humana” plantea una pregunta de fondo: hasta qué punto estamos dispuestos a delegar incluso los actos más cotidianos en la tecnología, y cómo redefiniremos conceptos tan básicos como lavarse en el futuro.
