Aena detecta fallos de seguridad en aeropuertos: falta de coordinación en los controles
- De la reacción a la prevención
- La coordinación, en el centro del análisis
- Más datos para decidir mejor
- Un mensaje claro a las contratas
La compañía ha puesto en marcha una auditoría interna basada en el análisis sistemático de datos, con el objetivo de comprobar si la organización del servicio, la aplicación de los protocolos y la respuesta ante incidencias se ajustan a los estándares que exige una infraestructura crítica como la red aeroportuaria.
La iniciativa no implica cambios visibles para los pasajeros ni un aumento inmediato de efectivos, pero sí un giro en la forma de supervisar la seguridad.
El foco ya no está solo en que los controles existan, sino en conocer cómo funcionan realmente en el día a día.
La auditoría pretende detectar desajustes en la coordinación entre equipos, diferencias en la aplicación de procedimientos y problemas de organización que, sin ser necesariamente graves por sí solos, pueden debilitar el sistema si se repiten.
De la reacción a la prevención
Hasta ahora, buena parte del seguimiento del servicio de seguridad se apoyaba en informes periódicos y revisiones puntuales.
El nuevo enfoque pretende ir más allá: establecer un sistema de control continuo, capaz de cruzar información sobre calidad del servicio, tiempos de respuesta, organización de turnos y formación del personal. La idea es sencilla: ver antes lo que antes se veía tarde.
Si en un aeropuerto se repiten retrasos en la atención de incidencias, o si en determinados turnos se producen más errores en los controles, la auditoría permitirá ponerle cifras y contexto a lo que hasta ahora podía quedar diluido en percepciones aisladas.
La coordinación, en el centro del análisis
Uno de los puntos clave de la revisión es la coordinación entre los distintos equipos de seguridad. En una red con decenas de aeropuertos y miles de profesionales, la homogeneidad constituye un reto permanente.
La auditoría busca comprobar si los protocolos se aplican del mismo modo en todos los recintos, si los procedimientos están bien interiorizados, y si la comunicación entre turnos y áreas funciona con la fluidez necesaria.
“No se trata de grandes brechas de seguridad, sino de errores cotidianos: controles que se hacen con prisas en horas punta, instrucciones que se interpretan de manera distinta o fallos de organización que complican la respuesta ante una incidencia”, resume una fuente del sector.
La suma de estos factores -añade la fuente- marca la diferencia entre un sistema que simplemente existe y uno que funciona con rigor.
Más datos para decidir mejor
El nuevo modelo de auditoría se apoya en la recopilación y análisis de información sobre el funcionamiento del servicio. Se estudiarán indicadores de calidad, datos sobre formación, tiempos de reacción y dimensionamiento de los equipos.
También se realizarán comprobaciones presenciales en distintos aeropuertos para contrastar los datos con la realidad sobre el terreno.
La intención es disponer de una radiografía precisa de la seguridad aeroportuaria: saber si la vigilancia está bien distribuida en los momentos de mayor afluencia, si los refuerzos llegan cuando se necesitan, y si la preparación del personal es homogénea en toda la red.
Con esa base, Aena podrá introducir ajustes en la organización del servicio y exigir cambios cuando detecte desviaciones.
Un mensaje claro a las contratas
La auditoría tiene también una lectura empresarial. La mayor parte de la vigilancia en los aeropuertos está en manos de compañías privadas, y el nuevo sistema refuerza el mensaje de que la seguridad no solo se contrata, se supervisa.
El seguimiento será más estrecho y las exigencias, más claras: cumplir protocolos, aportar datos fiables y responder con rapidez cuando se detecten problemas.
La revisión incluye un sistema de evaluación de la prestación del servicio y un esquema de medidas correctoras para los casos en los que se produzcan incumplimientos. La idea es que no haya margen para la improvisación ni para la relajación en un ámbito donde cada detalle cuenta.
