Cuando la inmunidad se convierte en silencio: la negativa del Congreso a levantarle el fuero a Rodrigo Chaves
La decisión de la Asamblea Legislativa de rechazar el levantamiento de la inmunidad al presidente Rodrigo Chaves no fue un simple trámite parlamentario ni una discusión estrictamente jurídica. Fue, ante todo, una señal política.
No se trató de declarar inocencia ni de cerrar un caso por falta de fundamentos. Lo que se votó —y se rechazó— fue la posibilidad misma de investigar. Y cuando un Congreso se niega a abrir una investigación, el mensaje que transmite al país es inquietante: hay temas que no deben tocarse.
¿Por qué tanto temor a que se investigue? Porqué abrir una puerta institucional implica aceptar que detrás pueden surgir nuevas interrogantes, nuevos vínculos y responsabilidades que hoy permanecen en la penumbra.
En este episodio no triunfó la fortaleza democrática ni la transparencia republicana. Triunfó la lógica de la autoprotección del poder.
Costa Rica no necesita dramatismos para entender la gravedad del momento. Basta con observar que, cuando el Congreso opta por no investigar, no gana la institucionalidad. Gana el silencio. Y con cada silencio, la democracia pierde terreno. Hoy, más que nunca, el riesgo no está en las balas, sino en los votos que deciden no mirar.
Roy Rivera, Cartago
Silencio cómplice
¿Por qué no se ha cuestionado públicamente el muy inexplicable silencio de las cámaras empresariales, sindicatos y colegios profesionales ante la caótica situación que afronta el país en salud, educación, seguridad, narcotráfico e infraestructura? Todo ello provocado por la ausencia de decisiones gubernamentales. Ese silencio podría definirse, según la RAE, como contubernio, es decir, como una alianza vituperable.
Leonel Fonseca Cubillo, Pavas
¿Dónde están los barrenderos?
En Hatillo 3 y 4 es prácticamente imposible encontrarse algún barrendero haciendo su trabajo de limpieza y barrido de calles y aceras. En los raros momentos que aparecen, su labor se ve distraída por el uso del teléfono celular. Los días pasan, la basura se acumula y ellos brillan por su ausencia.
Allan Lezcano Mora, Hatillo
La música y la ‘discapacidad’
Ludwig van Beethoven padecía saturnismo y sordera. Thomas “Blind Tom” Wiggins fue el primer pianista afroamericano no vidente, en dar un recital en la Casa Blanca, en 1860. Diane Schuur —quien decía: Music is my life—, Stevie Wonder, Art Tatum, Ray Charles, Lennie Tristano, Matthew Whitaker, Michel Petrucciani, entre otros, también tuvieron saturnismo y otros padecimientos como cirrosis hepática, nefropatía, pancreatitis crónica, sordera, osteogenia imperfecta, retinopatía de la prematuridad, cataratas, ceguera, glaucoma, etc.
Se entrecomilla la palabra “discapacidad” porque estos artistas demostraron, y lo siguen haciendo, que la vida se puede disfrutar de muchas maneras. En estos casos, a través de la enfermedad acompañada de diferentes géneros musicales.
Oliver Sacks, en su libro Musicofilia, afirmó que prácticamente para todos nosotros, la música ejerce un enorme poder, lo pretendamos o no y nos consideremos o no, personas especialmente “musicales”. Esta propensión a la música, esta musicofilia, surge en nuestra infancia, es manifiesta y fundamental en todas las culturas y, probablemente se remonta a nuestros comienzos como especie.
José Manuel Rojas González, Montes de Oca
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