Primer largometraje de Luis García Berlanga en solitario, tras codirigir
Esa pareja feliz (1953) con Juan Antonio Bardem muy poco antes,
¡Bienvenido, Mister Marshall! es a la vez una comedia costumbrista y una fábula caricaturesca, que sigue la estela del neorrealismo italiano para culminar en un tono bastante menos ligero y mucho más amargo. Pues Berlanga y sus coguionistas, de nuevo Bardem y el dramaturgo Miguel Mihura, abordan la vida cotidiana en el agro español de la posguerra desde una perspectiva equidistante tanto del tremendismo de
Surcos (1951), de José Antonio Nieves Conde, como del aliento trágico de
Condenados (1953), de Manuel Mur Oti, las películas de esa década con las que presenta más concomitancias. Villar del Río, el pueblo imaginario en el que transcurre la acción, es en el fondo un lugar idílico, ajeno a las tensiones que desgarraban la España de la época, aunque también sumido en la insatisfacción y el tedio que la dominaban: el único anhelo de sus habitantes se centra en la inminente visita de una delegación norteamericana que supuestamente llegará para poner en práctica el Plan Marshall, con el que Estados Unidos se proponía ayudar económicamente a la depauperada Europa de la posguerra. [...]