Alonso y la ruina del hijo del jefe
Ya se han disputado seis carreras y escuderías como Ferrari y Mercedes tienen poco margen de mejora. Es cierto que la suspensión del Gran Premio de Emilia Romaña, un circuito convencional donde muchas escuderías tenían previsto introducir algunas mejoras y evoluciones, trastocó los planes y debieron posponer esto a la próxima carrera, que se celebra este fin de semana en Barcelona. Ahí se despejarán dudas.
Para que un equipo gane el Mundial de Pilotos y de Constructores no solo debe tener un buen coche y un gran piloto. Hay cientos de detalles que pulir y en todos los departamentos, porque la Fórmula Uno es una disciplina donde las diferencias se miden en milésimas y para avanzar más que los rivales hace falta mucho desarrollo.
Hoy, Aston Martin tiene un buen director técnico, un buen piloto, un buen jefe de equipo, pero por debajo no es oro todo lo que reluce. Empezando por el segundo piloto. Lance Stroll suma 27 puntos y Alonso, 93. ¿Es mal piloto el hijo del propietario de la escudería británica?
Puede que merezca estar en la F-1, pero tras seis temporadas su sitio es una escudería de mitad de tabla hacia abajo, no en la élite como está ahora Aston Martin. Tiene una media en trayectoria profesional de 1,7 puntos por carrera frente a los casi seis que tiene el piloto español, que, al margen de esto, ha demostrado este curso que Stroll lo único que puede hacer con él es aprender. No se espera que el canadiense, hijo del máximo accionista de la escudería, pueda ayudarle en algún momento de la temporada.
Es ya un clásico que los compañeros de Alonso queden siempre por detrás, a excepción de Ocon el pasado año y Button en la etapa más negra de McLaren cuando no supieron gestionar la unidad de potencia de Honda. En 2010, cuando Alonso luchó en Ferrari por el título en la última carrera de Abu Dabi, aventajó a su compañero Massa en 108 puntos y en 2012 la diferencia se fue hasta 156. Con un buen vecino de box, los rivales igual no hubieran sumado tantos puntos. En 2010, el campeón fue Vettel y solo aventajó a su compañero Webber en 14 puntos.
Ferrari es una escudería que lo tiene todo para ganar, pero le faltan algunos detalles que hacen que la maquinaria no sea perfecta. Aston Martin lo tiene todo para serlo, pero todavía le quedan muchos aspectos en los que mejorar. Tiene en marcha una nueva factoría en la que mejorar sus procesos y también ha proyectado un nuevo túnel de viento en el que probar todas las novedades aerodinámicas. Todo eso está muy bien, pero se necesitan años para alcanzar un título. Red Bull empezó de la misma forma en 2005 y no fue hasta 2010 cuando conquistó su primer título con Sebastian Vettel.
Además, ahora existe un control exhaustivo del presupuesto, que ya no es libre como en aquel tiempo eso incluye también las horas de túnel de viento y otros aspectos que delimitan el desarrollo del monoplaza para intentar igualar al máximo el rendimiento de los equipos. Está en el buen camino, pero en los próximos años puede que ya no estén solos en su lucha con Red Bull, ya que otros como Mercedes o Ferrari siempre pueden llegar.
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