Introdujeron 150 gallinas en una enorme finca australiana y en menos de 3 años observaron más agua en el suelo y flores rosas: ¿cómo fue posible?
En una propiedad australiana de 271.000 hectáreas, una pequeña bandada de gallinas recibió una tarea que iba más allá de producir huevos. Sus responsables querían explorar si el comportamiento cotidiano de las aves podía contribuir a recuperar sectores degradados del terreno, según informó TN.
La experiencia comenzó alrededor de 2024 en Gabyon Station, en Australia Occidental. Allí, la incorporación de unas 150 gallinas ponedoras abrió una posibilidad para el manejo de la finca: aprovechar el picoteo, el escarbado y sus deposiciones como parte de una estrategia de regeneración.
¿Cómo decidieron introducir 150 gallinas en una enorme finca australiana?
Tras capacitarse en agricultura regenerativa, Gemma Cripps y Helen Williamson buscaron comprobar los beneficios de ese enfoque sobre el suelo. Según relató ABC News, ambas iniciaron una prueba práctica con el fin de medir el impacto ecológico directo en el terreno.
La estrategia consistió en un pastoreo rotativo de ponedoras para recuperar áreas dañadas. Conforme explicó TN, el plan pretendía "aprovechar su actividad natural para intervenir áreas deterioradas mediante un manejo rotativo", evitando la concentración permanente de aves en una sola zona.
Las productoras emplearon un remolque automatizado junto a una malla electrificada móvil para guiar a la bandada. Aunque el perímetro delimitado abarca una fracción mínima de la inmensa estancia, la estructura garantiza un traslado eficiente y continuo.
¿Qué cambios logró la crianza de gallinas en la hidratación y vegetación del suelo?
Tras casi dos años de experiencia, Cripps detectó mayor humedad y vegetación robusta en su propiedad. "El escarbado favorecía la entrada del agua al terreno, mientras el estiércol actuaba como fertilizante", afirmó a ABC News. Aunque la publicación no incluye mediciones cuantitativas que respalden este avance, el impacto del pastoreo avícola en la retención hídrica resultó evidente a simple vista.
Durante el florecimiento posterior, la agricultora advirtió un fenómeno inusual en las áreas recorridas por las aves. "Había una base más amarilla y blanca que cambió a rosa", declaró al medio australiano. La presencia del ganado plumífero transformó el paisaje vegetal, generando una variación de tonalidades bastante notoria en zonas específicas del predio.
La ganadera supuso que la alteración obedeció a un ajuste en el pH terrestre; sin embargo, el informe omite análisis de laboratorio que ratifiquen dicha hipótesis. Tampoco se especificaron los ejemplares botánicos observados, por lo que el testimonio solo certifica una mudanza cromática del ecosistema sin comprobar una metamorfosis en organismos individuales.
