Setiembre amarillo: estas señales pueden indicar que un ser querido necesita ayuda
Setiembre se pinta de amarillo para recordar la importancia de prevenir el suicidio, pero el mensaje va mucho más allá de portar un color o compartir una campaña. También invita a prestar atención a las personas que tenemos cerca.
Una persona con riesgo de suicidio no necesariamente dice de forma directa que quiere morir. Puede aislarse, regalar pertenencias, despedirse de manera inusual, hacer comentarios sobre desaparecer o incluso aparentar estar tranquila después de atravesar un período de mucho sufrimiento.
Lo que debe saber:
- El aislamiento, los cambios de conducta y algunas frases son señales que no conviene minimizar.
- Por cada muerte por suicidio se producen aproximadamente ocho intentos, según la OMS.
- Preguntar directamente cómo está una persona, escucharla sin juzgar y ayudarla a buscar atención profesional puede ser una forma de prevención.
¿Por qué setiembre es amarillo?
El amarillo se convirtió en uno de los colores asociados con la prevención del suicidio a partir de la historia de Mike Emme, un joven estadounidense que murió por suicidio a los 17 años, en 1994.
El programa Yellow Ribbon Suicide Prevention Program explica que, sus familiares y amigos comenzaron entonces una iniciativa de prevención que utilizó cintas y mensajes amarillos para recordar que pedir ayuda era posible.
“Las palabras de su familia —’por favor, no hagas esto, por favor, habla con alguien’— se escribieron en papel amarillo brillante junto con números de teléfono para pedir ayuda. Los adolescentes colocaron lazos amarillos en 500 de esos papeles amarillos en su honor y, al final, se agotaron. Comenzaron a enviarlos por correo a amigos y seres queridos. En tres semanas, se supo de una chica que recibió ayuda al entregarle a su profesor el mensaje amarillo que había recibido por correo. Así comenzó el efecto dominó: un brillante puente amarillo que conecta a quienes necesitan ayuda con quienes la ofrecen”, menciona el sitio web.
Hoy, coincide con el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de setiembre. La fecha fue establecida en 2003 por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP, por sus siglas en inglés) junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el propósito de recordar que el suicidio puede prevenirse.
En 2026, el lema es “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”, acompañado del llamado “Comience la conversación”. Este es el tercer y último año de la campaña trienal 2024-2026 impulsada por la IASP y OMS que busca dejar atrás el silencio y el estigma para favorecer conversaciones abiertas, empáticas y que permitan buscar ayuda.
La prevención cobra especial importancia en un momento en que la salud mental se ha convertido en una prioridad de salud pública a nivel mundial.
Cinco grupos de señales que debe conocer y pueden pasar desapercibidas
Las señales de alerta no siempre aparecen en forma de una declaración directa. Pueden manifestarse en lo que una persona dice, hace, siente o está viviendo.
Yoselyn Arrieta, psicóloga del Centro Médico y Estético EIDA, parte de la red médica de MediSmart, detalla los cinco grupos de señales a los que hay que prestar atención:
- Señales verbales: hablar de morir, desaparecer o decir que “es una carga”; expresar desesperanza; despedirse; pedir perdón de manera inesperada o hacer bromas frecuentes sobre la propia muerte.
- Señales conductuales: aislarse, perder interés en actividades habituales, regalar pertenencias de valor sentimental, consumir alcohol o drogas en exceso o buscar información sobre métodos para quitarse la vida.
- Señales emocionales: desesperanza, sensación de vacío, irritabilidad, explosiones de ira, sentirse incomprendido o asumir como ciertas las críticas e insultos hacia ellos.
- Señales biológicas y hormonales: cambios asociados con la adolescencia, el posparto, la menopausia, la andropausia o enfermedades como las alteraciones de la tiroides pueden requerir especial atención cuando coinciden con otros factores de riesgo.
- Señales relacionadas con el contexto: bullying, discriminación, desempleo, deudas, rupturas, relaciones conflictivas, violencia o situaciones familiares que generan un sufrimiento intenso también pueden aumentar la vulnerabilidad.
Otro cambio que merece atención es una calma repentina después de un período de angustia intensa.
Por sí sola, esta conducta no significa necesariamente que exista riesgo, pero cuando aparece junto con otras señales debe tomarse en serio.
¿Qué cambia según la edad?
En los niños, las señales pueden manifestarse principalmente mediante cambios de conducta. Pueden aparecer problemas de comportamiento, aislamiento, irritabilidad o pérdida de interés.
En adolescentes pueden ser más evidentes los cambios emocionales, la irritabilidad, la desesperanza, el aislamiento o las modificaciones repentinas en sus relaciones y actividades.
En adultos puede presentarse una combinación de señales emocionales y conductuales, junto con dificultades en el trabajo, las relaciones familiares o la vida social.
Por eso, más que buscar una lista exacta de síntomas, conviene preguntarse: ¿esta persona está actuando de una manera diferente a la habitual y ese cambio se mantiene?
Por qué cada intento importa
La OMS estima que por cada muerte por suicidio ocurren aproximadamente ocho intentos de suicidio. Además, esta proporción es 4,8 veces mayor entre las mujeres que entre los hombres.
En las muertes, la situación es distinta. Según estadísticas de la Unidad de Análisis Criminal del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), entre 2018 y 2023 fallecieron por suicidio 1.755 hombres y 341 mujeres en Costa Rica.
Esto no significa que las mujeres tengan menor necesidad de atención. Por el contrario, la diferencia entre muertes e intentos demuestra la importancia de identificar el riesgo y buscar ayuda en ambos casos.
¿Qué hacer si usted reconoce estas señales?
Lo primero es acercarse. No necesita convertirse en psicólogo ni tener la respuesta para todos los problemas de la otra persona. Puede comenzar preguntándole cómo se siente y escuchar lo que tiene que decir.
Si alguien expresa que quiere morir, desaparecer o hacerse daño, no minimice sus palabras ni responda que está exagerando.
También puede preguntarle directamente si ha pensado en hacerse daño o en suicidarse. Hablar de manera clara sobre el tema no provoca el suicidio y puede permitir que la persona exprese algo que estaba ocultando.
Acompañar también es una forma de ayudar
- Si existe un riesgo inmediato, no deje sola a la persona y busque ayuda de emergencia.
- También es recomendable involucrar a familiares o personas de confianza y facilitar el acceso a un profesional de salud mental.
- Cuando sea posible y exista un riesgo identificado, se deben reducir los medios disponibles que puedan utilizarse para hacerse daño, como medicamentos, armas u otros objetos peligrosos.
- La prevención tampoco termina después de una conversación. Mantener el contacto, preguntar cómo sigue y acompañar el proceso de atención puede ser importante.
“No necesitamos ser perfectos, solo estar presentes, atentos y dispuestos a brindar ayuda cuando la necesiten”, concluye Arrieta.
Si usted o alguien cercano está en una crisis emocional o presenta pensamientos suicidas, puede llamar al 9-1-1 o comunicarse con la línea 800-2737869 del Colegio de Profesionales en Psicología.
