Arranca la cuenta atrás de Pedro Sánchez: un año como máximo para las elecciones
Pedro Sánchez tiene una fecha límite marcada en rojo en el calendario. Dentro exactamente de un año se agotará el margen legal para celebrar las próximas elecciones generales. Si el presidente cumple su promesa de llevar la legislatura hasta el final, los españoles tendrían que acudir a las urnas, como muy tarde, el 22 de agosto de 2027. Justo dentro de un año.
No significa que Sánchez tenga intención de esperar tanto. Los plazos establecidos por la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) permiten poner fecha al último día posible de una legislatura que el presidente lleva meses prometiendo completar pese a la presión de la oposición, los casos judiciales que afectan al PSOE y las dudas expresadas incluso por algunos de sus socios.
Sánchez volvió a comprometerse con 2027 el pasado 28 de julio. Lo hizo durante su tradicional balance político antes de las vacaciones, convertido esta vez en una reivindicación de los resultados obtenidos por sus gobiernos desde que llegó a La Moncloa en 2018. «Queda un año para culminar esta legislatura», aseguró.
La aritmética electoral no deja demasiado margen. Las últimas generales se celebraron el 23 de julio de 2023 y el mandato de las Cortes tiene una duración máxima de cuatro años. La legislatura expiraría, por tanto, el 23 de julio de 2027 si Sánchez no disuelve antes las Cámaras.
Pero la LOREG obliga a retroceder en el calendario. Su artículo 42 establece que, cuando no existe una disolución anticipada, el decreto de convocatoria debe expedirse 25 días antes de que termine el mandato.
Eso obligaría a Sánchez a firmarlo el 28 de junio de 2027 para que apareciera publicado al día siguiente en el Boletín Oficial del Estado. Y la propia ley determina que las elecciones deben celebrarse 54 días después de esa publicación. La cuenta termina el 22 de agosto.
Sánchez puede hacerlo. Nada impide legalmente celebrar elecciones generales en pleno periodo vacacional. Cuestión distinta es que Moncloa considere conveniente mandar a votar a millones de españoles un domingo de agosto.
De ahí que el calendario político empiece a estrecharse antes.
El presidente sí ha despejado una posibilidad: no habrá «superdomingo» electoral. Sánchez ha asegurado varias veces que no pretende hacer coincidir las generales con las elecciones municipales del 23 de mayo de 2027, como le piden cada vez más miembros del PSOE.
En cualquier caso, la fecha de las municipales no depende de Moncloa. La legislación deja claro que deben celebrarse el cuarto domingo de mayo cada cuatro años. Ese mismo día acudirán también a las urnas diez comunidades autónomas —Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Madrid, Murcia, Navarra y La Rioja—, además de Ceuta y Melilla.
La decisión de Sánchez se mueve, por tanto, entre dos grandes escenarios: convocar las generales antes de esa enorme cita electoral o dejar que las municipales y autonómicas midan primero la temperatura política del país y celebrar después las generales.
Es en ese escenario en el que aparecen febrero y marzo como posibles ventanas para un adelanto de apenas unos meses. La alternativa sería avanzar hacia el verano, con julio como una opción mucho más manejable que llevar las urnas hasta el límite legal del 22 de agosto.
Pero antes de resolver el calendario electoral queda otra prueba que puede resultar determinante: los Presupuestos Generales del Estado.
Sánchez lleva tiempo defendiendo que las legislaturas duran cuatro años y que la ausencia de nuevas cuentas públicas no obliga constitucionalmente a convocar elecciones. Sin embargo, el pasado junio introdujo por primera vez un matiz relevante.
Preguntado en Bruselas por las exigencias del PNV y Coalición Canaria para que convocara elecciones si era incapaz de aprobar unos nuevos Presupuestos, el presidente evitó garantizar que mantendría la legislatura en cualquier circunstancia.
«Negociaremos con ellos, y si se tienen que tomar decisiones, pues las tomaremos, efectivamente, cuando se produzcan esas hipótesis», respondió. Sánchez dejó una puerta entreabierta que hasta entonces había mantenido cerrada.
Fuentes gubernamentales trataron después de rebajar el significado de aquellas palabras. La intención de Moncloa, insistieron también tras el balance político de julio, continuaba siendo completar el mandato. Pero introdujeron una precisión: una convocatoria unos meses antes de la fecha límite podría considerarse un simple «adelanto técnico» y permitiría defender políticamente que la legislatura había quedado prácticamente agotada. Por eso, el próximo movimiento presupuestario será fundamental.
El Ejecutivo ha garantizado que presentará un proyecto de Presupuestos para 2027, aunque todavía no ha concretado si respetará el calendario ordinario. Si lo hiciera, las cuentas tendrían que llegar al Congreso antes del próximo 1 de octubre. A partir de entonces comenzaría una negociación parlamentaria que serviría también para medir si la mayoría que permitió investir a Sánchez continúa existiendo.
Los Presupuestos pueden convertirse en la última gran prueba de resistencia de la legislatura. Si salen adelante, Sánchez tendrá argumentos para mantener su hoja de ruta. Si fracasan, volverá a enfrentarse a las exigencias de quienes consideran agotada una mayoría incapaz de aprobar las cuentas del Estado.
El presidente ha conseguido hasta ahora resistir todas las llamadas a las urnas. Ni la ofensiva del PP ni los procedimientos judiciales que han golpeado al PSOE ni las reclamaciones puntuales de algunos socios han conseguido moverle de su promesa de sacar las urnas en 2027. Pero lo que Sánchez todavía no ha dicho es cuándo.
Desde este sábado comienza la última cuenta atrás posible. Entre medias quedan unos Presupuestos por negociar, una mayoría parlamentaria que volverá a ponerse a prueba y unas municipales y autonómicas que Moncloa no quiere hacer coincidir con las generales.
El presidente todavía conserva la facultad exclusiva de elegir el momento. Pero el calendario empieza a elegir también por él: el 22 de agosto de 2027 se termina el camino.
