El Salvador lleva su vigilancia sísmica al Pacífico: instalará sensores a 5 km bajo el mar para detectar microterremotos desde 2027
La Universidad de El Salvador (UES) desplegará una red tecnológica sumergida en el océano Pacífico para monitorear microterremotos y deformaciones en la zona de subducción entre las placas de Cocos y del Caribe. El sistema combinará sensores submarinos, geófonos, mediciones satelitales y fibra óptica frente a la costa de Acajutla a partir de 2027, lo que capturará datos inaccesibles para las estaciones terrestres tradicionales con el fin de profundizar en el estudio de amenazas telúricas y maremotos.
Esa iniciativa científica busca fortalecer el conocimiento sobre los fenómenos tectónicos centroamericanos para prevenir desastres. Ante la expectativa sobre el monitoreo marino, las autoridades académicas de la UES han precisado un punto fundamental: "Esta tecnología no permitirá predecir cuándo ocurrirá un terremoto, sino estudiar mejor los procesos que generan la actividad sísmica y aportar información para reducir riesgos".
¿Cómo llevará El Salvador su vigilancia sísmica al océano desde 2027?
La Marina Nacional impulsará una campaña oceanográfica en abril de 2027 para instalar seis observadores de fondo marino (OBS) en la zona de subducción. Los aparatos permanecerán anclados por un año entre 5 y 6 kilómetros de profundidad y a 140 kilómetros de la costa de Acajutla. Dada la falta de transmisión en tiempo real, las autoridades recuperarán los equipos tras dicho lapso para extraer y examinar la información acumulada.
Los dispositivos captarán microtremores y eventos complejos, como el deslizamiento lento de la corteza en el punto de convergencia de las placas tectónicas. Miguel Hernández Martínez, coordinador de Ingeniería Geológica de la UES, detalló el procedimiento de extracción: "Mediante comandos acústicos, desactivaremos los anclajes de hierro; los sismómetros flotarán a la superficie".
El proyecto complementará su infraestructura con cuatro geófonos Atoms MCSEIS-AT y cuatro receptores GNSS para medir movimientos mínimos del terreno. Asimismo, la red integrará la tecnología Distributed Acoustic Sensing (DAS) sobre 52 kilómetros de fibra óptica de ETESAL. Un centro de cómputo de la Universidad de El Salvador procesará todos los registros con el fin de optimizar la evaluación de riesgos ante terremotos y tsunamis.
¿Qué es la brecha sísmica en El Salvador y quiénes la investigan?
El programa SATREPS une a la UES, la UNAM, la Universidad de Kioto, JICA y JST para fortalecer la prevención de desastres tectónicos. Esta alianza internacional busca transformar el conocimiento científico en soluciones concretas para la comunidad. Como enfatizó Hiromi Nai, representante de JICA, "la tecnología adquiere verdadero valor cuando es acompañada por investigadores, docentes y estudiantes capaces de utilizarla y convertirla en soluciones para la sociedad".
Los especialistas identificaron un silencio tectónico prolongado en la corteza del talud continental sobre la placa del Caribe. El área o brecha sísmica exhibe rasgos geológicos similares a zonas dinámicas, pero registra una baja densidad de epicentros. Aunque la acumulación de energía requiere un monitoreo constante, las autoridades aclaran que ese fenómeno no sugiere un sismo devastador inminente.
La subducción de Cocos genera una constante exposición a riesgos telúricos en el país centroamericano. Tras retirar los sismómetros submarinos OBS en 2028, los expertos combinarán los datos marinos con las estaciones terrestres para simular escenarios de tsunamis. Juan Rosa Quintanilla, rector de la UES, sintetizó el propósito central de esta labor afirmando que la meta final consiste en “contribuir a salvar vidas”.
