Carmen Lomana tiene el dos piezas boho que comparte con Eugenia Martínez de Irujo y resuelve las tardes de verano
Hay prendas capaces de poner de acuerdo a dos estilos aparentemente muy distintos. Carmen Lomana y Eugenia Martínez de Irujo son el último ejemplo: la primera ha elegido para una tarde en Marbella un conjunto blanco de inspiración bohemia que pertenece a la colección creada por la duquesa de Montoro junto a Antik Batik.
Una elección especialmente interesante si tenemos en cuenta que ambas tienen formas de vestir muy reconocibles. La estética desenfadada, artesanal y bohemia lleva años formando parte del imaginario de Eugenia, mientras que Lomana suele acercarse a las tendencias desde un registro más clásico y sofisticado.
Esta vez, sin embargo, el punto de encuentro ha sido un dos piezas blanco formado por una blusa cropped de manga larga y una falda midi de volantes, ambas decoradas con pequeños motivos florales. Una silueta relajada que Carmen ha llevado a su terreno gracias, sobre todo, a los complementos.
El conjunto de Carmen Lomana pertenece a la colección de Eugenia Martínez de Irujo
La historia detrás del look hace que la coincidencia resulte todavía más curiosa. Eugenia Martínez de Irujo se estrenó este año como diseñadora con Felicità, una cápsula desarrollada junto a la marca francesa en la que sus propias pinturas se convirtieron en punto de partida para los bordados de las prendas. La colección reúne vestidos, blusas, faldas, chalecos y otras piezas de marcada inspiración bohemia.
En el caso del set Granada elegido por Lomana, gracias al juego de proporciones se consigue actualizar el clásico conjunto de falda y blusa, ya que la parte superior termina justo por encima de la cintura y deja el abdomen ligeramente al descubierto, mientras que las sucesivas capas de la falda aportan movimiento. Los diminutos bordados florales terminan de romper la uniformidad del blanco y remiten directamente al origen artístico de la colección.
Los accesorios con los que Carmen Lomana cambia por completo el conjunto
Es en los complementos donde Carmen imprime realmente su personalidad al estilismo. En lugar de acompañar el conjunto con accesorios puramente bohemios, apuesta por unas sandalias doradas, que aportan altura y un acabado algo más sofisticado.
El bolso sigue una idea similar. Se trata de un diseño estructurado de rafia con asa y detalles de piel marrón, una alternativa más pulida al clásico capazo que mantiene la textura veraniega sin hacer que el estilismo resulte excesivamente informal.
Los aros dorados completan la propuesta y conectan con el acabado del calzado. El resultado permite entender por qué un conjunto tan ligado al universo de Eugenia Martínez de Irujo puede funcionar también en el armario de Carmen Lomana: más que cambiar las prendas, ha cambiado el lenguaje a través de los accesorios.
