La última misión del histórico buque “Infanta Elena”: la Armada ya ha decidido cómo acabará su historia
El histórico “Infanta Elena”, uno de los buques más emblemáticos de la Armada Española, encara su final tras 46 años de vida naval. El patrullero, corbeta en su origen, permanece en el Arsenal de Cartagena completamente desmilitarizado y preparado para cumplir su último cometido: ser empleado como blanco en un ejercicio de fuego real.
La decisión, tomada por la Armada tras descartar su conservación museística, marca el cierre definitivo de un navío que acumuló más de 730.000 millas náuticas y 4.200 días de mar en misiones nacionales e internacionales.
Durante los últimos meses, el “Infanta Elena” ha sido sometido a un proceso exhaustivo de desmontaje. Se han retirado sensores, mástil, equipos reutilizables y, finalmente, su pieza principal: el cañón Oto Melara 76/62 Compact, que durante décadas fue su sello visual y operativo. El casco, ahora desnudo, espera su destino final en Cartagena.
Un buque con historia: de corbeta de combate a patrullero de altura
Botado en 1976 por la antigua Empresa Nacional Bazán, el “Infanta Elena” fue la tercera unidad de la clase Descubierta, una serie de corbetas que la Armada bautizó oficiosamente como las “hormigas atómicas” por su potencia de fuego en un casco de apenas 90 metros.
Durante los años 80 y 90 participó en misiones clave, incluida su presencia en el Golfo Pérsico en 1990 tras la invasión de Kuwait, en una operación de vigilancia y bloqueo bajo mandato de la ONU.
A partir de 2004, con la llegada de escoltas más modernos, fue reclasificado como patrullero de altura P‑76, adaptado para misiones de seguridad marítima y vigilancia.
Su historial incluye operaciones contra la piratería en el Golfo de Guinea, la misión Atalanta en 2012, el rescate de inmigrantes en aguas de Cartagena y su participación en la liberación del islote de Perejil en 2002.
También protagonizó episodios singulares, como la expulsión del buque “cazatesoros” Endeavour en 2012.
Desmilitarización y preparación para su destino final
Tras causar baja en la Lista Oficial de Buques en marzo de 2023, el “Infanta Elena” inició el proceso reglado para convertirse en blanco naval.
La Armada ha vaciado el buque de combustible, aceites, lubricantes y materiales contaminantes, cumpliendo la normativa medioambiental española y europea.
El casco, ya sin sistemas operativos, será empleado en un ejercicio de alta exigencia, donde se evaluará armamento y capacidades de ataque en un entorno real.
El final del “Infanta Elena” simboliza el cierre de una etapa de la Armada y el adiós a uno de los buques más reconocibles de la flota española.
