Las sandalias de dedo son el calzado más buscado del verano y así se llevan según las expertas
Las sandalias de dedo siempre han estado reservadas exclusivamente para la playa. Eran ese calzado práctico que acababa inevitablemente en la maleta de vacaciones, asociado a la arena, los paseos junto al mar y las jornadas interminables de calor. Nadie habría imaginado entonces que terminarían formando parte de algunos de los looks más sofisticados del momento.
Y, sin embargo, aquí estamos. Las flip-flops se han convertido en uno de los fenómenos más interesantes de la moda en los últimos años. Lo que antes se consideraba un simple básico funcional hoy aparece en las pasarelas, en las colecciones de firmas de lujo y, sobre todo, en los estilismos de las expertas en moda.
Lo curioso es que su éxito tiene todo el sentido del mundo. Vivimos un momento en el que la comodidad ya no está reñida con la elegancia, al contrario. Las prendas y accesorios más deseados son precisamente aquellos capaces de combinar ambas cosas. Y pocas piezas cumplen mejor esa función que unas sandalias de dedo.
Las expertas llevan varias temporadas demostrando que este calzado ya no entiende de códigos. Se llevan con vestidos vaporosos, conjuntos de lino, bermudas de sastrería o accesorios de inspiración lujo. La clave está en el contraste y en entender que, a veces, los mejores estilismos nacen precisamente de mezclar piezas sencillas con otras mucho más elevadas.
El negro también funciona en verano
Durante años asociamos el verano a colores claros y tonos vibrantes, pero las expertas han demostrado que el negro sigue teniendo mucho que decir cuando suben las temperaturas. María Pombo demostró que unos shorts negros, una camiseta especial y unas sandalias de dedo con detalles metálicas crean un look relajado, cómodo y con ese aire desenfadado que tanto funciona en vacaciones.
La fórmula minimalista que nunca falla
Hay combinaciones que funcionan temporada tras temporada. El vestido blanco y las sandalias negras pertenecen a esa categoría. Teresa Andrés Gonzalvo lleva una propuesta sencilla, elegante y muy mediterránea que demuestra que no hace falta complicarse para conseguir un estilismo impecable durante los meses de calor.
Un vestido de color y unas flip-flops
Camila Cisneros demuestra que las sandalias de dedo también encuentran su lugar en looks llenos de personalidad. Combinadas con vestidos en tonos vibrantes y accesorios especiales, aportan equilibrio al conjunto y ayudan a rebajar el resultado sin perder sofisticación.
El vestido negro que llevarás de la mañana a la noche
Pocas prendas resultan tan versátiles como un vestido negro fluido en verano. Las flip-flops se convierten en el complemento perfecto para reforzar ese aire relajado y elegante que permite pasar de una comida junto al mar a una cena al atardecer sin necesidad de cambiarse. Y María Fernández-Rubíes, lo lleva mejor que nadie.
Lino, volumen y elegancia relajada
Los tejidos naturales siguen siendo protagonistas absolutos del armario estival. La influencer, Katia Gutiérrez-Colomer, lleva pantalones fluidos, blusa amplia y un cinturón con presencia, piezas que encuentran en las sandalias de dedo un aliado inesperado que aporta ligereza y modernidad al conjunto.
La versión más sofisticada de las bermudas
Gemma Pinto también ha encontrado la manera de incorporar este calzado a una propuesta más urbana. Bermudas, camisa y blazer coordinados crean un interesante contraste entre la formalidad de las prendas y el carácter relajado de las flip-flops, demostrando que la tendencia funciona mucho más allá de los looks de playa.
Porque si algo nos está enseñando el verano 2026 es que las sandalias de dedo han dejado de ser un simple básico vacacional para convertirse en una auténtica declaración de estilo. Cómodas, prácticas y mucho más versátiles de lo que imaginábamos, son la prueba definitiva de que las tendencias más potentes suelen surgir de las piezas más sencillas.
