Feijóo se empodera frente a la izquierda: «Me da igual»
Frente a la izquierda, ni un paso atrás. Es la principal idea que Alberto Núñez Feijóo trasladó ayer. «Me da igual, estoy aquí para dar debates valientes», sentenció.
En las últimas semanas, el Partido Popular, de forma deliberada, ha pisado distintas minas que han detonado la polémica. La «ingeniería electoral» por la Ley de Nietos, el concepto del «concebido no nacido» o el absentismo laboral han situado al partido en el centro de la diana de la izquierda política, social y mediática. Y no sólo.
Aun así, el PP piensa seguir abriendo debates incómodos. Lo dejó bien claro su líder en el discurso que pronunció este sábado en la clausura del congreso nacional de Nuevas Generaciones, organización juvenil de la formación, que se celebró en la ciudad de Valladolid.
Una cita orgánica relevante, que se enmarca en el rearme político de los populares ante el nuevo ciclo electoral. El madrileño Ignacio Dancausa, alfil de Isabel Díaz Ayuso, cogió el testigo de la diputada Bea Fanjul, que ha estado a los mandos de la organización cinco años.
La misión es ensanchar la base de la formación por los nuevos votantes, donde la demoscopia le reconoce un debe. En su discurso, Feijóo, sexagenario, proclamó que quiere ser el «presidente de los jóvenes» porque, dijo, se merecen una «política mejor» que ponga fin a la brecha generacional.
«No me resigno a que seáis la primera generación que viva peor que vuestros padres», subrayó. Y desveló el componente personal del compromiso asumido. «Tengo un hijo tengo un hijo de 9 años y quiero que crezca en un país mejor».
A partir de ahí, y en su versión más contestataria, con la que pretende encarar las recientes controversias, Feijóo quiso hablarle con claridad a los jóvenes. O, al menos, desde una óptica opuesta al socialismo.
«Yo no vengo aquí a sermonearos. Yo no vengo aquí a prometeros que todo será fácil, porque no lo será; no vengo a prometeros que todo será gratis, porque nada es gratis; no vengo a tratar a los jóvenes como a niños, no os voy a vender un país de mentira; la vida adulta exige esfuerzo, pero una cosa es que la vida exija esfuerzo y otra muy distinta es que ese esfuerzo se convierta en una estafa, y eso no lo podemos aceptar», recalcó.
El líder popular empeñó su palabra de cara a un futurible gobierno: «Os prometo trabajar servirá para vivir, que estudiar servirá para progresar, que formar una familia no es un lujo, que alquilar una vivienda no sea una condena, que comprar una vivienda no sea una fantasía, que los jóvenes no queréis que os paguen el tren y los videojuegos, que queréis futuro y a eso se tiene que dedicar la política».
Clamó contra la idea de «una vida fácil» y defendió «una vida justa». Descartó un «país subsidiado» y propuso un «país con oportunidades» y frente a la «dependencia», recetó «libertad».
De la Ley de Nietos, del «concebido no nacido» o del absentismo laboral, Feijóo, a los «puristas», les trasladó que no piensa eludir sus «responsabilidades» como jefe de la oposición. Y apuntilló que seguirá dudando «de las intenciones del sanchismo en unas elecciones» y reclamando que «autónomos y emprendedores no tengan que pagar de su bolsillo la caradura de unos poco».
