El móvil de Serrano sacude el suelo de López y Hernando
La imputación del expresidente de Correos y exjefe de gabinete de Pedro Sánchez en la Ejecutiva del PSOE, Juan Manuel Serrano Quintana, ha modificado la gravedad de la corrupción que rodea al Gobierno. Sobre todo, porque el foco ya no ilumina únicamente a un grupo de «cloacas» que habría actuado de forma autónoma –tesis que el Ejecutivo sembró en un primer momento–, sino que empieza a recorrer los pasillos del poder donde un día se construyó el núcleo actual del sanchismo y, por ende, proyecta su sombra sobre Antonio Hernando, actual secretario de Estado de Telecomunicaciones, y el ahora ministro de Transformación Digital y Función Pública, Óscar López.
La verdadera dimensión política del «caso Leire», también llamado «caso SEPI» o «caso cloacas», no reside únicamente en la situación procesal de Juanma Serrano. El expresidente de Correos nunca fue un alto cargo cualquiera. Fue el jefe de gabinete de Sánchez antes de su llegada a la Moncloa y uno de los pilares sobre los que el presidente edificó su círculo de máxima confianza. Por eso, nunca nadie entendió que de la noche a la mañana el presidente del Gobierno apartara de su núcleo duro a quien un día fue su hombre de «confianza» y lo sustituyera por el «gurú político» Iván Redondo.
Si la pieza de Serrano empieza a resquebrajarse en el tablero de Ferraz con el volcado de su teléfono móvil, que el magistrado de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha autorizado, a petición de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y con respaldo de la Fiscalía Anticorrupción, la onda expansiva amenaza con alcanzar a quienes han compartido el mismo espacio político y estratégico.
En ese mapa aparecen los nombres de Hernando y López por dos motivos. Primero, porque su influencia ha sido determinante en la arquitectura del poder del «sanchismo». Y segundo, porque su proximidad al presidente los convierte inevitablemente en referencias obligadas cuando la presión judicial se acerca a lo más cercano a Sánchez. Ambos forman parte desde hace años del reducido grupo de dirigentes que ha acompañado al jefe del Ejecutivo en la definición de la estrategia política y gubernamental. Pero el hecho que realmente los sitúa en la línea fina del peligro es que los dos han actuado de muro de contención para proteger los intereses del presidente y su círculo personal más próximo.
No hay que olvidar que Hernando fue uno de los que se reunió, junto a Serrano y Santos Cerdán, en Ferraz con las «cloacas» durante los días de reflexión del «jefe», tras la apertura de diligencias contra su esposa, Begoña Gómez. Aquella reunión en abril de 2024, para entregar unos audios relacionados con las saunas del suegro del presidente, fue el inicio de la trama que trataba de «desestabilizar» procedimientos judiciales. Todos los allí presentes han terminado siendo imputados. Todos, de momento, menos Hernando y el que era «número dos» de Cerdán en la secretaría de Organización del PSOE, Juanfran Serrano, que aún ostenta un escaño en el Congreso de los Diputados y que, por tanto, está aforado ante el Tribunal Supremo.
No es en absoluto baladí que la UCO haya atribuido una «participación preeminente» del exjefe de gabinete de Sánchez en el amaño de adjudicaciones de Correos, en pro de la «trama de la SEPI», como en las operativas contra jueces, agentes y fiscales. Tampoco que haya incluido en su último atestado parte de las comunicaciones entre Serrano y la exmilitante socialista Díez. Se tratan de mensajes que, a su juicio, «refuerzan la idea» de que ambos «habrían trabajado» para la puesta en marcha de unas «cloacas» para acabar con las causas que cercan a Sánchez. Y si con el volcado del teléfono de Díez Serrano ha sido el último de los damnificados, todo hace pensar que López y Hernando serán los perjudicados por el terminal del expresidente de Correos. Al fin y al cabo, era él quien se comunicaba con ellos para orquestar aquellas reuniones en Ferraz.
En concreto, el magistrado Pedraz ha autorizado a los investigadores a proceder al visionado de cuantas comunicaciones se localicen sin identificar aquellas que pudieran tener relación directa con los hechos objeto de investigación en la presente causa, así como el listado de datos de contacto que figuren almacenados tanto en la memoria del teléfono, como en cualquier tarjeta SIM o de almacenamiento que se alojen en los dispositivos.
Este periódico ya contó que fuentes cercanas a la exmilitante socialista señalaban, como parte del motivo de la caída de Santos Cerdán, a las maniobras de Hernando y López. Este último es candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid y juega en la batalla interna por el poder en el tablero de Ferraz. Desde el entorno de la «fontanera» también explican que el debilitamiento de Cerdán habría reforzado al sector vinculado al actual ministro y a su «número dos». «Los dos deberían andar preocupados», explicaron a este periódico las citadas fuentes. No hay que olvidar que en la época de las reuniones con las «cloacas» en Ferraz, abril de 2024, López era el director del gabinete de Sánchez y Hernando el director adjunto del gabinete del presidente del Gobierno.
