La policía australiana investiga si el canibalismo está relacionado con el presunto asesinato de un niño de cuatro años
La policía de Wyong, en la costa central de Nueva Gales del Sur, abrió una investigación después de que una mujer de 32 años se presentara en la comisaría el sábado por la tarde y realizara comentarios que generaron preocupación inmediata. A partir de esa declaración, los agentes acudieron a un apartamento de la calle Byron, donde encontraron a un niño de cuatro años fallecido, aparentemente desde hacía varios días, y con heridas significativas en un brazo. La mujer, madre del menor, fue posteriormente acusada de asesinato en el marco de violencia doméstica.
Fuentes policiales citadas por el Sydney Morning Herald confirmaron que se está investigando si el canibalismo pudo haber sido un factor en la muerte del niño. El superintendente Chad Gillies describió la escena como “sumamente impactante” y evitó dar detalles sobre la naturaleza exacta de las lesiones. Sí confirmó que la mujer y el menor eran los únicos ocupantes de la vivienda.
Una familia conocida por los servicios sociales
El Departamento de Comunidades y Justicia de Nueva Gales del Sur informó que está revisando sus registros, tras confirmar que habían tenido contacto previo con la madre y el niño. La portavoz de la oposición en materia de familias, Natasha Maclaren-Jones, señaló que el caso plantea dudas sobre la falta de personal y los recursos limitados del departamento: “Si el organismo conocía a esta familia, el ministro debe explicar qué tipo de apoyo se les brindó”.
Los vecinos aseguraron que la familia se había mudado al edificio hacía unos meses y que el niño parecía alegre y activo. “Era un angelito”, dijo Harry Chislett al Daily Telegraph. Recordó que el menor solía jugar con un coche de juguete rojo y que a menudo pedía interactuar con su cachorro. Otro vecino, mecánico, contó que el niño le había pedido ayuda para arreglar el coche de su madre.
Los policías que acudieron al apartamento recibieron apoyo psicológico debido a la dureza de la escena. El superintendente Gillies afirmó que los detectives trabajarán de forma “metódica” para reconstruir lo ocurrido: “Intentamos entender qué pasó y por qué pasó. Le debemos a ese niño obtener las circunstancias exactas y presentarlas ante el tribunal”. La mujer no compareció en la audiencia de fianza. El caso volverá a los tribunales el 1 de septiembre.
