Adiós al césped amarillo: las mejores alternativas para un jardín resistente al calor
Las altas temperaturas y la falta de lluvias están poniendo a prueba los jardines cada verano. Mantener el césped verde durante los meses más calurosos exige cada vez más agua y cuidados, algo que en muchas zonas resulta complicado por las restricciones al riego y la prolongación de los episodios de calor extremo.
Ante este escenario, cada vez son más quienes optan por sustituir el césped tradicional por plantas tapizantes capaces de soportar mejor la sequía.Estas alternativas no solo requieren menos mantenimiento, sino que también ayudan a reducir el consumo de agua y, en algunos casos, favorecen la biodiversidad al atraer insectos polinizadores.
Plantas que soportan el calor y requieren menos mantenimiento
v necesita muy poca agua una vez establecida y, durante el verano, se cubre de pequeñas flores que atraen a abejas y otros insectos polinizadores.
Otra opción es la zoysia japonesa, una gramínea de crecimiento lento que soporta largos periodos de sequía y apenas requiere siegas, por lo que resulta especialmente adecuada para jardines ornamentales o zonas próximas a terrazas y caminos.
A estas alternativas se suman la Achillea crithmifolia, resistente tanto al calor como al frío y al pisoteo ocasional; la dymondia, originaria de Sudáfrica y especialmente adaptada a los veranos secos; la verbena nodiflora, que florece durante buena parte de la primavera y el verano; y la Frankenia laevis, recomendada para jardines cercanos al mar por su resistencia al viento y la salinidad.
La lista también incluye el trébol blanco enano, que permanece verde incluso durante periodos de sequía gracias a sus raíces profundas; el romero rastrero, una variedad mediterránea muy resistente al sol; el tomillo lanudo, de hojas plateadas y escasas necesidades de riego; y la turqueta, una planta tapizante que prácticamente no necesita siega y ayuda a limitar el crecimiento de malas hierbas.
Un césped amarillo no siempre está muerto
Los especialistas recuerdan que un césped amarillento no siempre significa que se haya secado por completo. Durante los periodos de calor intenso muchas variedades entran en reposo para reducir el consumo de agua y pueden recuperar su color cuando regresan las lluvias o aumenta la humedad del suelo.
Las alternativas al césped tradicional permiten, además, reducir las labores de mantenimiento y el consumo de agua sin renunciar a una superficie verde durante buena parte del año. La elección de una u otra especie dependerá del clima, del tipo de suelo y del uso que vaya a darse al jardín, ya que algunas soportan mejor el pisoteo, mientras que otras destacan por su valor ornamental o por favorecer la presencia de insectos polinizadores.
