La reflexión de Pablo Neruda sobre la adultez: "El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega..."
Las obligaciones de la rutina y, a veces, nuestros propios juicios hacen que estemos más encorsetados en ciertos pensamientos "de adulto". La frase plantea una idea que se convierte en una forma de vivir.
Pablo Neruda fue político chileno, aunque todo el mundo le conoce por ser poeta y ello le valió un Premio Nobel en 1971. Trató su poesía de forma versátil, abarcando el romanticismo, la intimidad, el surrealismo o lo cotidiano de la vida en sus textos. A día de hoy, sigue siendo una figura influyente y universal, hasta tal punto que sus reflexiones resuenan en la cabeza de muchos.
La frase que sigue vigente
"El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él”, es una de esas frases que dejan pensando a cualquiera. El juego es una actividad fundamental para el desarrollo de las personas, según Unicef. Los niños desarrollan habilidades, aprenden y se relacionan con la otra persona.
Es tan importante que la falta de juego impacta negativamente en el progreso cognitivo, emocional y social del pequeño. Sin embargo, el mensaje del poeta va más allá de la infancia. Neruda se refiere a que ese mismo juego que nos divierte y nos desconecta, hace libre al niño pequeño que tenemos en nuestro interior.
En algún momento de la vida paulatinamente adquirimos responsabilidades, elegimos el camino que queremos seguir y luchamos por ello. Algo que nos define y acompaña. Además, el escritor propone no perder esos momentos de conexión con nuestro niño interior, momentos llenos de creatividad e ilusión que repercuten en nuestro bienestar.
Los psicólogos coinciden en que estar en contacto con tu niño interior implica validar emociones, abrazar vulnerabilidades y dar el cuidado en el presente que una vez faltó. Borja Vilaseca, terapeuta y escritor, explica que al reconectar con tu niño interior, te atreves a ser y hacer lo que te dicte el corazón y no tanto lo que la sociedad espera de ti.
Y es que, la última parte de la frase de Neruda, "...que le hará mucha falta", va un poco más allá e invita a valorar los momentos de calidad con tu parte más infantil para los momentos de la vida que le hacen falta. Vilaseca, después de conectar contigo mismo, aclara: "De pronto te permites jugar con espontaneidad y disfrutar más plenamente de la vida".
Estas ideas representan muy bien el mundo poético de Neruda, quien observaba y describía escenas comunes con una capacidad de asombro como si descubriese algo por primera vez. Por eso, su defensa del juego no es una tirada al azar, se trata de una manera de conservar el contacto con una parte vital de la experiencia humana, de la imaginación y de la diversión.
