Sabes que eres de clase media-baja si te proteges de esta manera contra el calor sofocante en el día a día
España está en alerta roja por el calor. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha lanzado un aviso especial por la ola de calor que castiga a la gran mayoría del país y deja temperaturas superiores a los 40 grados en multitud de provincias, alcanzando los 43 en Bilbao o Zaragoza. Hay avisos activos hasta en 15 comunidades por un estreno del verano extremo y que no cesará hasta el próximo jueves.
Cuando las temperaturas alcanzan estas cifras, mantenerse fresco deja de ser una cuestión de comodidad para convertirse en una necesidad. Sin embargo, la forma de afrontar esos episodios no es la misma para todo el mundo. El nivel económico influye en las soluciones disponibles y, mientras algunos hogares recurren a métodos tradicionales para ahorrar en consumo eléctrico, otros pueden permitirse sistemas de climatización que funcionan prácticamente sin interrupción.
La diferencia no siempre está en soportar más o menos calor, sino en los recursos con los que se cuenta para combatirlo. Ahí es donde aparecen costumbres muy habituales en los hogares de clase media-baja que contrastan con el estilo de vida de quienes disfrutan de un mayor poder adquisitivo.
El ventilador frente al aire acondicionado permanente
Una de las imágenes más representativas del verano en muchos hogares españoles es la del ventilador funcionando durante horas. Es un aparato económico, consume bastante menos electricidad que un aire acondicionado y permite aliviar la sensación térmica sin disparar la factura de la luz.
Esto choca con lo que ocurre en las viviendas de mayor nivel económico donde es más habitual disponer de sistemas de climatización central o de varios aparatos de aire acondicionado repartidos por toda la casa. Esto permite mantener una temperatura estable durante todo el día sin depender tanto de abrir o cerrar ventanas o de buscar la habitación más fresca.
No es la única diferenicia, en muchas viviendas de clase media-baja existe casi un ritual diario cuando llega el calor. A primera hora de la mañana se bajan las persianas, se cierran las ventanas y se intenta impedir que el sol caliente el interior. Solo al caer la tarde vuelven a abrirse para dejar entrar el aire más fresco. Quienes cuentan con sistemas de climatización potentes suelen depender menos de estos hábitos. Las persianas siguen siendo útiles para mejorar la eficiencia energética, pero la comodidad interior no está tan condicionado por la posición del sol.
El miedo a la factura de la luz
Quizá la mayor diferencia no sea el aparato utilizado, sino la preocupación por el coste de ponerlo en marcha. Muchas familias limitan el uso del aire acondicionado a momentos muy concretos del día o directamente prescinden de él por miedo a que el recibo eléctrico aumente demasiado. Las familias con mayor capacidad económica suelen tener más margen para utilizar estos equipos durante más horas, priorizando el confort frente al ahorro energético inmediato.
Trucos caseros para refrescar la vivienda
Botellas de agua congeladas delante del ventilador, toallas húmedas, duchas frecuentes, pulverizadores con agua o dormir con las ventanas abiertas son soluciones que siguen muy presentes en miles de hogares. Son medidas sencillas, de bajo coste y transmitidas muchas veces de generación en generación.
En viviendas de gama alta, además del aire acondicionado, es frecuente encontrar elementos que ayudan a reducir el calor desde el propio diseño del inmueble, como un mejor aislamiento térmico, persianas motorizadas, domótica para regular la temperatura o piscinas privadas y jardines que hacen más llevaderas las jornadas de altas temperaturas.
Adaptar la rutina al calor
Otra diferencia habitual está en la organización del día. Muchas personas intentan concentrar las tareas fuera de casa durante las primeras horas de la mañana o al anochecer para evitar las horas centrales, cuando el calor resulta más intenso. También se reducen al mínimo el uso del horno y de otros electrodomésticos que generan calor. Aunque estas recomendaciones son útiles para cualquier persona, quienes viven en viviendas mejor climatizadas pueden mantener una rutina más parecida a la del resto del año, ya que el ambiente interior permanece fresco durante toda la jornada.
Protegerse del calor es una necesidad compartida, pero las herramientas disponibles cambian según las posibilidades económicas de cada hogar. Mientras muchas familias de clase media-baja recurren a estrategias para mantenerse frescas sin incrementar el gasto eléctrico, otras pueden apoyarse en sistemas de climatización permanentes que reducen la dependencia de esos trucos cotidianos.
