La ruta de los tres secretos portugueses del valle del Dão
De espaldas al turismo de masas, escondido a los ojos del viajero ordinario, existen todavía lugares que no aparecen en las listas de destinos imprescindibles ni concentran las multitudes que persiguen la fotografía perfecta, el destino soñado o el restaurante secreto. Lugares que sobreviven al margen de las rutas más transitadas y conservan intacta la esencia de una tierra regada de placidez. La región del Dão, en el corazón de Portugal, es uno de esos lugares desconocidos que merecen más de un alto en el camino. La concatenación de valles se despliegan como un anfiteatro natural de colinas onduladas y vegas fértiles, un paisaje moldeado por el tiempo y protegido por un imponente cinturón de montañas. Al recorrer estas tierras, el viajero descubre que no solo los viñedos son los protagonistas, sino también las sierras que custodian este rincón de Portugal desde todos los horizontes.
Viajar hasta aquí supone abandonar el ritmo apresurado del turismo masificado para adentrarse en el ritmo atemperado de un paisaje de montañas verdes, viñedos interminables y pequeños pueblos donde el tiempo avanza con una serenidad desconocida. No abundan los grandes monumentos -que los hay- ni los reclamos tradicionales -que esperan-, pero en esa discreción reside su encanto. Lejos del ruido y de las prisas, esta región invita a descubrir su belleza silenciosa. Es el Portugal escondido, de regreso a lo primario, lo pausado y lo auténtico, donde cada camino conduce a aldeas tranquilas, miradores inesperados y bodegas que conservan siglos de saber hacer y estar.
Tres paradas se hacen imprescindibles en este recorrido en el que la tierra, el tiempo y las montañas trabajan juntos para crear algo excepcional. Protegido por montes milenarios, en el principio y el fin de la primera etapa se encuentra Valverde Santar Hotel & Spa, un refugio donde la historia y el paisaje se funden en perfecta armonía. Instalado en la antigua Casa das Fidalgas, este elegante hotel recupera el espíritu de una casa señorial portuguesa y lo combina con una hospitalidad refinada y contemporánea. Inaugurado en 2023 como el primer establecimiento de la marca Valverde fuera de Lisboa, el hotel forma parte de la prestigiosa red Relais & Châteaux. Sus 24 habitaciones y suites conservan la arquitectura original de la propiedad, enriquecida con obras de arte, mobiliario cuidadosamente seleccionado y detalles que evocan siglos de historia. Algunas de las suites más emblemáticas rinden homenaje a los antiguos habitantes de la casa, manteniendo viva la memoria del lugar.
El bienestar encuentra su espacio en un singular spa instalado en la antigua prensa de vino de la finca. Entre tratamientos, piscinas y jardines, el huésped descubre un ambiente de calma absoluta. Fuera, senderos, viñedos y un extraordinario jardín postrenacentista invitan a pasear sin prisa. Las catas, los maridajes y las visitas a la vendimia completan una inmersión auténtica en la cultura del vino, convirtiendo la estancia en una experiencia íntimamente ligada al alma del Dão. La experiencia continúa en Sítio Santar, donde la chef Inês Beja interpreta la tradición gastronómica del Dão a través de una cocina delicada y profundamente ligada al territorio. Cada plato celebra los productos locales y las recetas heredadas, reinterpretadas con sensibilidad contemporánea.
Y no dejen de unirse a la ruta de los jardines. Hay pueblos que se visitan por sus monumentos y otros que se descubren a través de sus paisajes. Santar pertenece a esta segunda categoría. Conocido como la Villa Jardín, este enclave histórico ha convertido su patrimonio natural y cultural en una experiencia única para el viajero. La familia Vasconcellos e Souza, heredera de la Casa de los Condes de Santar y Magalhães, emprendió un ambicioso proyecto de recuperación patrimonial. Su objetivo no era únicamente restaurar edificios históricos, sino recuperar el alma de un territorio donde arquitectura, viñedos y jardines han convivido durante siglos. Así nació Santar Vila Jardim, una iniciativa pionera que conecta palacetes, jardines, iglesias y espacios históricos mediante un recorrido paisajístico por cinco jardines históricos de la villa que revela la identidad profunda del lugar.
Para dar forma a esta visión se contó con el paisajista español Fernando Caruncho, una referencia internacional en el diseño de jardines, que supo integrar la nueva realidad revelando la que ya existía, resaltando con sensibilidad la esencia del paisaje y con un hilo conductor atado a la historia y donde cada sendero invita a descubrir un nuevo secreto.
Dejando atrás Santar, qué mejor que preparar un homenaje al vino y al disfrute en sí mismo. Con la imponente silueta de la Serra da Estrela en el horizonte, la segunda parada es Taboadella -también integrada en la red de Relais & Châteaux-, que emerge como uno de los secretos mejor guardados de la región de Dão. Situada en Silvã de Cima, esta finca de 40 hectáreas dibuja un mosaico de altitudes, suelos graníticos y exposiciones cambiantes que han encontrado el equilibrio perfecto entre la tradición vitivinícola y una mirada contemporánea al paisaje. La moderna bodega, diseñada por el arquitecto portugués Carlos Castanheira, se integra con naturalidad en el entorno gracias al uso de la madera y el corcho, en una apuesta por la sostenibilidad que hereda siglos de historia.
Pero Taboadella es mucho más que una bodega. En lo alto de una colina se alza una hermosa casa señorial de origen medieval, Casa Villae 1255, adquirida por la familia Amorim en 2018 y abierta recientemente a los viajeros para su disfrute. Sus paredes encaladas brillan entre las vides como un refugio seguro en medio del paisaje. Desde sus estancias, la vista se pierde entre las montañas y las interminables hileras de viñedos que cubren el valle. Aquí, el tiempo se ralentiza, el silencio es silencio, la luz no deslumbra y el vino se manifiesta para construir una experiencia íntima que invita a reconectar con la esencia auténtica del valle.
Para finalizar esta experiencia inmersiva en el Portugal profundo y genuino, resulta perfecto terminar a 1.300 metros de altura en Casa São Lourenço, un establecimiento puro Relais & Châteaux en el que el aire se vuelve más nítido, el silencio adquiere otra densidad y la Serra da Estrela abre su paisaje como un escenario natural de gran escala. Allí, en el corazón de esta Reserva Natural, la antigua Pousada de São Lourenço ha vuelto a la vida transformada en el Burel Mountain Hotels, el primer hotel de lujo de montaña de Portugal. Su resurrección, en octubre de 2018, no ha sido una simple rehabilitación arquitectónica, sino una reinvención de la piedra, la luz y el paisaje, entretejidos por el burel -el tejido tradicional de la región- y un diseño contemporáneo con amplios balcones, en los que el viajero contempla en el horizonte el Glaciar de Zêzere, las cumbres de la sierra y la pequeña localidad de Manteigas, suspendida entre montañas.
En sus instalaciones se puede disfrutar de la piscina cubierta, con circuito de hidromasaje, que conecta directamente con la pequeña piscina exterior mediante un pasaje de agua. El Spa de Montaña, que cuenta con tres salas de tratamiento y una sala de relajación, ofrece una vista impresionante de la sierra, y la zona de bienestar dispone de sauna, baño de vapor y una ducha de cascada. Y no dejen de utilizar los exclusivos tratamientos corporales, con aceites elaborados con hierbas autóctonas locales infusionadas en una base de aceite de oliva y de almendras dulces.
El hotel ofrece un conjunto completo y variado de actividades. Hay más de 250 kilómetros de senderos señalizados para caminar y andar en bicicleta de montaña desde el hotel, que se pueden recorrer con o sin guía para descubrir lugares inexplorados, cumbres, valles y pueblos históricos de montaña, un patrimonio único y diverso que bien merece la pena explorar. Y hasta se puede hacer kayak en verano en las aguas puras de los lagos cercanos.
La experiencia se completa con un festín adaptado de la gastronomía local, como una extensión natural del territorio. El concepto culinario del restaurante se apoya en la tradición doméstica portuguesa, reinterpretada con sensibilidad contemporánea por los chefs Miguel Ramos y Marco Lágeo, que construyen su menú homenaje al territorio y a su memoria gustativa. Aquí, la cocina casera es lenguaje vivo. Las recetas tradicionales reaparecen en versiones depuradas y precisas para disfrutar de unos sabores de antaño con sabor a modernidad.
En fin, lejos del ruido y de las prisas, esta región invita a descubrir su belleza silenciosa. Es el Portugal rural en estado puro: auténtico, acogedor y sorprendentemente intacto, un rincón donde el viaje se convierte en un regreso a lo esencial.
