Rusia “tira a la basura” cada vez más drones por culpa del nuevo defensor ucraniano
La guerra de Ucrania, enquistada desde que hace más de cuatro años tanto militar como diplomáticamente, ha visto cómo el frente de operaciones se ha ido trasladando cada vez más a los cielos ante la ausencia de progresos y retrocesos significativos sobre el terreno.
El conflicto acaba de superar en duración a la Primera Guerra Mundial y, de hecho, se parece cada vez más a esta contienda precisamente por la escasa variación de la línea del frente. Por en algo ha demostrado ser innovadora: en la importancia que tienen los drones en un nuevo cuerpo a cuerpo diario entre los dos bandos.
Esta circunstancia se ha acrecentado de forma notable en 2026. Las estadísticas de uno y otro bando muestran una escalada sin precedentes en el uso de drones rusos y, al mismo tiempo, un aumento muy importante de las capacidades ucranianas de interceptación.
En marzo de 2026, Rusia lanzó al menos 6.462 drones de largo alcance contra Ucrania, un récord mensual en ese momento., según las estadísticas de los expertos y de las fuentes ucranianas. El mes siguiente, la cifra creció hasta los 6.583 drones, especialmente los Shahed de origen iraní, con una media de 219 aparatos diarios.
En mayo, Rusia volvió a batir récords con más de 8.150 drones lanzados en un solo mes.
Pero más importante aún que el número de drones arrojados por Moscú es la reacción ucraniana para repelerlos. Kiev asegura que el 92% de los aparatos (más de 7.500 fueron neutralizados), algo por debajo de la eficacia demostrada en los meses anteriores, con porcentajes de interceptación situados en torno al 95%.
El modelo preferido por Moscú es el Shahed. Se calcula que ha lanzado sobre Ucrania más de 50.000 en lo que va de año, con lo que si se mantiene este ritmo se podrían superar los 100.000 proyectiles.
Pero, a tenor de las estadísticas y de episodios en los que Rusia ha alcanzado objetivos incluso en la capital ucraniana, lo cierto es que este acelerón en la lluvia de misiles no está teniendo efectos significativos en la guerra. Moscú hace daño con sus drones, pero no tiene la capacidad de cambiar el curso de la guerra por culpa de un eficaz “fichaje” de las fuerzas aéreas ucranianas este 2026: los drones interceptadores.
Según el Ministerio de Defensa ucraniano, su objetivo es alcanzar una tasa de neutralización del 95% de las amenazas aéreas, y la eficacia de los interceptores contra los Shahed se ha duplicado durante los primeros meses del año.
Siempre según fuentes militares ucranianas, los drones interceptores derribaron más de 33.000 UAV rusos en marzo de 2026, el doble que en febrero, y en algunos ataques masivos estos interceptores ya representan más del 40% de todos los derribos de Shahed.
Con el objetivo de levantar la moral y neutralizar los efectos mediáticos de algunos de los ataques rusos, Kiev sacaba pecho esta semana de esta eficacia defensiva en un vídeo subido a la red social X por el Ministerio de Defensa.
Estos drones interceptadores, que han comenzado a ser utilizados de forma masiva, funcionan a modo de “perro de presa” ante la llegada de los drones enemigos.
Son vehículos aéreos no tripulados diseñados específicamente para localizar, perseguir y destruir otros drones en vuelo. En esencia, constituyen el equivalente aéreo de un interceptor antimisiles, pero mucho más barato y adaptable.
Tienen varios métodos de interceptación, ya que pueden ir al impacto directo (a modo de kamikazes), en el que el interceptor choca deliberadamente contra el dron enemigo, o bien interferir la trayectoria de los proyectiles rusos.
La principal ventaja es económica. Un misil de defensa aérea avanzado puede costar decenas o cientos de miles de euros, mientras que un dron interceptor cuesta mucho menos.
