Richard Gracia, experto en inversión y finanzas, sobre las vacaciones: “Cuando planificas, disfrutas más”
Las vacaciones están a la vuelta de la esquina para la mayoría de españoles y las ganas se mezclan con las dudas. La fecha, el destino, el transporte... distintos temas que ocupan la cabeza de los ciudadanos durante días e incluso semanas. La elección a veces es por gusto, pero otras llega por obligación económica. El dinero disponible para las vaciones y la cantidad a gastar genera muchas dudas entre quienes buscan viajar, pero su economía está en un momento delicado.
Cada verano surgen las mismas dudas en muchas familias con preguntas que se repiten: ¿Cuánto me puedo gastar? ¿No tendremos problemas a la vuelta? ¿Es mejor que este año no vayamos a ningún sitio? Para responder a todas estas cuestiones, Richard Gracia, experto en finanzas personales e inversión y CEO de El Método RICO, además de creador de contenido especializado en redes sociales, atiende a LA RAZÓN.
Hay estudios muy llamativos como uno de Cetelem en 2025 que señala que los españoles destinan una media de 1.501 € por persona para las vacaciones de verano. Además, un 28 % de los encuestados financia sus vacaciones con tarjeta de crédito o préstamos rápidos, lo que puede generar intereses acumulativos importantes. Richard Gracia aclara todas estas repetidas acciones y explica la importancia de la planificación financiera para disfrutar de las próximas vacaciones de verano con tranquilidad y sin endeudarse.
¿Por qué es importante planificar financieramente las vacaciones?
El problema no es que unas vacaciones te vayan a arruinar. Más bien suele ser que la gente vuelve de ellas sin saber ni siquiera cuánto se han gastado ni en qué. Y peor aún, sin conocer si realmente podía permitírselo.
"El problema no es que unas vacaciones te vayan a arruinar"
Las vacaciones no son una emergencia. Llegan todos los años. Sabemos que en verano vamos a querer viajar, descansar, salir más, comer fuera o hacer planes con la familia. Por eso no tiene sentido improvisarlo todo y luego sorprendernos en septiembre cuando la cuenta corriente está temblando. Planificar no significa quitarse caprichos, sino decidir antes cuánto puedes gastar para disfrutar después sin culpa. Primero se pone el presupuesto. Luego se elige el viaje. Nunca al revés.
¿Cuáles son los beneficios de planificar nuestras finanzas?
Cuando planificas, disfrutas más. Primero porque ya empiezas a hacerlo antes de haber salido de casa. Simplemente la planificación puede ser un disfrute. Segundo, porque saber cuánto puedes gastar te permite elegir destino, alojamiento y actividades sin engañarte y sin pagar las consecuencias después. No estás todo el viaje pensando “me estoy pasando” o “ya veremos cómo lo pago”.
Y tercero, y aún más importante, te ayuda a evitar deuda innecesaria. Una familia que reserva con antelación, compara precios y separa dinero cada mes llega al verano con mucha más libertad que otra que lo decide todo en el último momento. La planificación convierte un gasto grande en varios pequeños y asumibles.
"Hay que saber cuánto puedes gastar sin tocar ahorro, sin endeudarte y sin comprometer los meses siguientes"
¿Cómo podemos hacerlo con éxito?
Lo primero es poner un presupuesto total antes de elegir el viaje. La mayoría empieza al revés: ve un destino, se ilusiona, mira hoteles, calcula por encima y acaba diciendo “bueno, ya lo apañaremos”. Mala idea. Primero hay que saber cuánto puedes gastar sin tocar ahorro, sin endeudarte y sin comprometer los meses siguientes.
La forma práctica es hacer tres bolsas: transporte y alojamiento, comida y ocio, e imprevistos. A esa cifra total yo le añadiría un 10 % o 15 % extra, porque en vacaciones siempre aparecen gastos que no estaban en el Excel. Después, divide ese importe entre los meses que quedan y apártalo en una cuenta separada. Si el número mensual no encaja, el viaje tampoco.
¿Qué errores debemos evitar para no hipotecar el resto del año?
El error más habitual es mirar solo el precio del hotel o del vuelo. El coste de las vacaciones casi nunca se va de madre por eso. Se dispara por los “ya que estamos” y los imprevistos. “Ya que estamos, cenamos aquí”. “Ya que estamos, cogemos esta excursión”. “Ya que estamos, alquilamos coche”. “Ya que estamos, compramos esto para los niños”. Cada gasto parece pequeño por separado, pero todos juntos pueden destrozar el presupuesto.
Al final, el coste real de unas vacaciones es mucho más que un vuelo o un hotel: comidas fuera, coche, excursiones, gasolina, entradas, compras o pequeños caprichos pueden duplicar el presupuesto inicial si no se tienen en cuenta.
Otro error es confundir “me lo merezco” con “me lo puedo permitir”. Por supuesto que todos merecemos descansar, pero no tiene sentido comprar una semana de desconexión a cambio de tres o cuatro meses de estrés financiero. Las vacaciones tienen que adaptarse a tu bolsillo, no al revés. Por eso conviene poner un límite diario para comidas, ocio y extras. Por ejemplo: “tenemos 120 euros al día para todo lo que no sea hotel ni transporte”. Así sabes cuándo te estás pasando y puedes corregir durante el viaje, no cuando ya es tarde.
¿Hacemos un buen uso de la tarjeta en verano?
No, en general mucha gente no lo hace. Y los bancos lo saben. ¿Por qué crees que te regalan puntos si pagas con tarjeta? ¿Por qué los premios? ¿Los sorteos? Porque conocen que mucha gente no va a pagar a tiempo y ahí está el negocio: intereses muy lucrativos. La tarjeta puede ser una buena herramienta, pero también es muy peligrosa si se usa mal. Bien usada permite controlar pagos, tener seguros asociados o evitar llevar mucho efectivo. Mal usada convierte las vacaciones en deuda cara.
"La tarjeta puede ser una buena herramienta, pero también es muy peligrosa si se usa mal"
La regla es sencilla: usa la tarjeta solo si puedes pagar el total a final de mes. Si empiezas a aplazar pagos o a tirar de crédito revolving, el viaje se encarece muchísimo. Financiar cenas, hoteles o compras de verano al 18 %, 20 % o más de interés es una de las peores decisiones financieras que se pueden tomar.
¿Es una buena decisión financiera pedir un préstamo para financiar las vacaciones?
No. Nunca. Sobre esto no hay medias tintas. Si necesitas pedir un préstamo para irte de vacaciones, están por encima de tus posibilidades actuales.
"Endeudarse para darse un capricho nunca debería ser una opción"
Endeudarse con el objetivo de adquirir un activo (como una casa) puede tener sentido en algunos casos. Hacerlo para darse un capricho nunca debería ser una opción. ¡Ojo! La alternativa no es quedarse sin vacaciones, sino ajustarlas a nuestra realidad financiera actual. Puede que en otro momento hayas podido ir a Bali sin comprometer tu salud financiera. Estupendo. Y probablemente podrás volver a permitírtelo si haces las cosas bien y tomas buenas decisiones financieras. Peo si este año “no toca”, pues este año no toca. Puedes ajustar el plan.
Opta por ir menos días o a un destino más cercano, viajar fuera de temporada o cambiar un hotel caro por uno más económico, o incluso por un apartamento. Las mejores vacaciones son la que disfrutas mientras estás allí y también cuando vuelves a casa.
