Miguel Díaz-Canel propone cambios históricos en la economía de Cuba en medio de la crisis y la presión de EE.UU.
Cuba iniciará una de las transformaciones económicas más amplias de los últimos años. El presidente Miguel Díaz-Canel anunció por sorpresa un paquete de reformas que busca liberalizar distintos sectores productivos, reducir trabas burocráticas y otorgar mayor autonomía a empresas, productores y actores no estatales. La decisión llega en un contexto marcado por la crisis económica, la caída del turismo y el endurecimiento de las sanciones estadounidenses.
Durante una comparecencia difundida por la televisión estatal, el mandatario sostuvo que “son tiempos en que hay que cambiar” y aseguró que las medidas responden a “las exigencias de los tiempos actuales”. Según explicó, el objetivo es agilizar la actividad económica, descentralizar decisiones y crear condiciones que permitan una mayor participación de diversos sectores. También afirmó que “el país no está detenido” y que enfrenta las dificultades “con inteligencia”.
Inversión extranjera gana protagonismo en la isla
Uno de los anuncios más relevantes apunta a fortalecer la inversión extranjera. Díaz-Canel indicó que el Gobierno busca incentivar la llegada de capitales internacionales y destacó el papel que podrán desempeñar los cubanos residentes en el exterior, aquellos tendrán las mismas condiciones que quienes viven en la isla para participar en proyectos económicos.
Las medidas también contemplan una mayor autonomía dirigida a las empresas estatales. Entre los cambios previstos figuran nuevas facultades en materia salarial, uso de utilidades, exportaciones, importaciones y asociaciones con otros actores económicos. Además, el Ejecutivo prevé eliminar las comercializadoras estatales que en la actualidad intermedian de forma obligatoria el comercio exterior, una medida destinada a dinamizar las operaciones comerciales.
Turismo cubano cambia tras salida de hoteleras
El turismo ocupa un lugar central dentro del paquete anunciado. El Gobierno permitirá la entrada de “nuevos actores” y “nuevas modalidades” con el fin de operar parte del parque hotelero nacional, afectado por la retirada total o parcial de importantes cadenas internacionales.
Las españolas Meliá e Iberostar, junto con la canadiense Blue Diamond y la indonesia Archipelago International, anunciaron este año su salida o reducción de operaciones debido a las sanciones estadounidenses. Como consecuencia, cerca de medio centenar de hoteles pertenecientes al Estado cubano, muchos administrados por Gaviota, quedaron sin gestión extranjera. Hoy en día, la isla dispone de más de 84.000 habitaciones hoteleras.
La situación coincide con una fuerte caída de visitantes externos. Datos oficiales indican que en los primeros cuatro meses del año llegaron 328.608 turistas, un 55,8 % menos que en el mismo periodo de 2025.
Crisis energética acelera la transformación económica
Estas medidas surgen en medio de una situación compleja que atraviesa la población. Cuba atraviesa una grave crisis estructural que ha reducido significativamente el tamaño de su economía durante los últimos años. A ello se suman problemas energéticos que provocan apagones de larga duración en distintas provincias y afectan la vida cotidiana.
Díaz-Canel reconoció la necesidad de reducir la dependencia de los combustibles fósiles y afirmó que el país trabaja para diversificar sus fuentes energéticas. Según explicó, el bloqueo petrolero ha limitado severamente el suministro de combustible. El mandatario aseguró que en los últimos cinco meses solo ingresó un barco de petróleo al país.
Las medidas también incluyen facilidades a productores agrícolas, acceso directo a insumos, participación en el mercado cambiario, cuentas con respaldo efectivo y menos trámites administrativos. Asimismo, se prevé ampliar espacios en el sector privado y avanzar paso a paso hacia un esquema de subsidios enfocado en personas vulnerables.
Presión de Washington marca el nuevo escenario
Aunque La Habana no vinculó formalmente las reformas con sus conversaciones o diferencias con Washington, el contexto internacional influye en las decisiones anunciadas. Desde enero, la Administración de Donald Trump incrementó la presión sobre la isla mediante nuevas restricciones económicas y sanciones dirigidas a sectores estratégicos.
La tensión aumentó esta semana cuando el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, aseveró que “todas las opciones están sobre la mesa” al ser consultado acerca de una posible acción. En este sentido, sostuvo que existe “un montón de presión sobre el régimen”.
La respuesta llegó desde Naciones Unidas. El representante cubano Ernesto Soberón rechazó esas declaraciones y manifestó que “el futuro de Cuba corresponde única y exclusivamente al pueblo y a su Gobierno”
