Ester Expósito recupera un vestido de Teresa Helbig y confirma que el glamour de los años 20 sigue más vigente que nunca
El Festival de Televisión de Montecarlo celebra este año su edición número 65 convertido en uno de los encuentros más relevantes de la industria audiovisual internacional. Fundado en 1961 por el príncipe Rainiero III y celebrado bajo el Alto Patronazgo del príncipe Alberto II de Mónaco, el certamen reúne durante varios días a actores, productores, creadores y ejecutivos de televisión de todo el mundo. En esta ocasión, una de las protagonistas indiscutibles ha sido Ester Expósito, distinguida con el International Golden Nymph Award, un reconocimiento que destaca a algunos de los talentos con mayor proyección de la industria.
La actriz recibió el galardón de manos del príncipe Alberto II durante la ceremonia inaugural celebrada en el Grimaldi Forum de Mónaco, marcando un nuevo hito en su carrera internacional. Pero más allá del premio, su aparición sobre la alfombra azul también llamó la atención por una elección de moda que demuestra que las mejores piezas no siempre pertenecen a la temporada actual.
Un vestido de archivo firmado por Teresa Helbig
Lejos de apostar por un diseño recién salido de pasarela, Ester Expósito recuperó una pieza perteneciente a la colección Otoño-Invierno 2017/2018 de Teresa Helbig. Una decisión que conecta con una tendencia cada vez más frecuente entre celebridades y estilistas: rescatar diseños de archivo que siguen manteniendo toda su vigencia años después de haber sido creados.
El vestido, confeccionado en delicadas capas de tul color marfil, destaca por sus transparencias estratégicas, los bordados geométricos que recorren el cuerpo y una falda vaporosa que aporta movimiento a cada paso. El resultado remite al glamour sofisticado de los años veinte y treinta, pero reinterpretado desde una sensibilidad contemporánea.
La pieza combina referencias al universo de la lencería, la estética art déco y el trabajo artesanal característico de la diseñadora catalana. Una mezcla que consigue un equilibrio perfecto entre romanticismo, sensualidad y elegancia.
El regreso de la feminidad más etérea
La elección de Ester Expósito también refleja una de las grandes corrientes estéticas que dominan la moda actual. Frente a los diseños estructurados o las tendencias más maximalistas, cada vez más celebridades apuestan por vestidos ligeros, tejidos translúcidos y siluetas que priorizan la fluidez del movimiento.
El estilismo fue completado por Adrián Bernal, colaborador habitual de la actriz, mientras que el maquillaje y el peinado estuvieron a cargo de Bosco Montesino. Ambos apostaron por una imagen natural y luminosa que reforzaba el carácter delicado del vestido sin restarle protagonismo. El cabello suelto y el maquillaje en tonos suaves acompañaron una propuesta que encontraba precisamente en la sencillez gran parte de su fuerza.
Con esta aparición en Montecarlo, Ester Expósito no solo celebró uno de los reconocimientos más importantes de su trayectoria reciente, sino que también reivindicó el valor de la moda de archivo, demostrando que un gran diseño puede seguir resultando tan actual como el día en que fue presentado por primera vez.
