Las culpas al público
El jueves 2 de junio de 1983 Curro Vázquez sufrió una de las más graves cornadas de su carrera.
A Curro se le iba la feria cuando salió el cuarto, un toro de Moreno Silva asaltillado -muy protestado por el siete-, entrepelao y con sentido que se arrancó directo al torero, al que uno de sus certeros derrotes le alcanzó de pleno en el muslo. Cuando por el callejón se lo llevaban apresuradamente a la enfermería, iba dejando un reguero de sangre.
Bojilla, entonces apoderado del diestro de Linares, muy excitado y enfadado, acusó directamente al público de tener la culpa del percance.
Una vez repuesto, el matador desmintió a su apoderado y explicó que nada tuvo que ver la exigencia delos espectadores y la reacción de los aficionados con su cogida.
El mejicano Jorge Gutiérrez y Pepe Luis Vargas completaron la terna y pasaron también sus fatiguitas, si bien el torero sevillano todavía pudo dar la vuelta al ruedo cuando acabó con el que cerró plaza.
