Este es el funcionamiento del sistema antiaéreo Jabalí, el escudo con el que el Ejército caza drones y misiles a ras de suelo
El sistema Jabalí, concebido por MBDA España, continúa en 2026 como una de las capacidades que el Ejército de Tierra mantiene en su hoja de ruta para reforzar la defensa antiaérea táctica dentro del programa Fuerza 35.
Su función es proporcionar un escudo inmediato frente a amenazas que vuelan a baja altura, especialmente drones tácticos, helicópteros, misiles aire‑superficie y municiones guiadas, elementos que hoy dominan los escenarios de combate y que han demostrado su impacto en conflictos recientes.
La idea original del sistema fue presentada en el Anuario de la Defensa e Industria en España 2019, donde se detallaba la necesidad de recuperar capacidades de defensa antiaérea orgánica tras décadas operando bajo superioridad aérea.
Desde entonces, el Ejército ha actualizado prioridades, ha incorporado sistemas C‑UAS específicos y ha reforzado la vigilancia del espacio aéreo táctico, pero Jabalí sigue figurando como una solución diseñada para cubrir la capa de baja y muy baja cota en la futura Brigada 2035.
Un sistema concebido para interceptar amenazas en el rango más crítico del combate moderno
El funcionamiento del sistema Jabalí se basa en su capacidad para actuar en el rango de 9 a 10 kilómetros de alcance y un techo operativo cercano a los 6.000 metros, una franja donde operan la mayoría de amenazas que buscan penetrar las defensas terrestres sin ser detectadas.
El sistema fue diseñado como una plataforma dual, capaz de emplear misiles de guiado avanzado para interceptar objetivos a distancia y, en configuraciones complementarias, integrar cañones automáticos o soluciones de energía dirigida para neutralizar amenazas que se aproximan a muy baja altura.
La clave del sistema es su integración en la red de mando y control del Ejército, lo que permite coordinar sensores, radares y sistemas de armas en tiempo real.
Esta arquitectura facilita que las unidades desplegadas puedan reaccionar de forma inmediata ante incursiones aéreas, especialmente en la “burbuja” de protección del grupo de combate, donde la velocidad de respuesta es determinante.
Aunque desde 2019 el Ejército ha incorporado nuevas capacidades para combatir drones ligeros y municiones merodeadoras, Jabalí sigue siendo una de las opciones contempladas para reforzar la defensa antiaérea de corto alcance.
Su diseño modular y su capacidad para integrarse en plataformas móviles lo mantienen como un candidato viable para acompañar a las unidades de maniobra en despliegues nacionales e internacionales.
El papel del Jabalí en la Fuerza 35 en 2026
El programa Fuerza 35 continúa en desarrollo en 2026, con varias capacidades ya en experimentación y otras en fase de revisión. La defensa antiaérea es una de las funciones de combate esenciales, y la futura Brigada 2035 deberá disponer de medios capaces de combatir todo el espectro de amenazas en baja y muy baja altura.
En este marco, Jabalí se sitúa como el sistema destinado a interceptar amenazas antes de que alcancen posiciones críticas. Su función es actuar como un escudo adelantado que permita a los grupos de combate operar en entornos donde la presencia de drones, misiles y aeronaves de baja firma es constante.
La experiencia internacional reciente ha demostrado que la supervivencia de las unidades terrestres depende cada vez más de disponer de defensas distribuidas, reactivas y capaces de operar de forma continua.
Aunque el Ejército no ha anunciado públicamente la adquisición definitiva del sistema, Jabalí sigue formando parte del catálogo de capacidades evaluadas para la Brigada 2035.
Su concepción responde a un escenario donde la superioridad aérea ya no puede asumirse y donde la defensa antiaérea de corto alcance se ha convertido en un elemento imprescindible para cualquier fuerza terrestre moderna.
