El Ibex vuelve a superar los 18.000 puntos con Ormuz dando un respiro al mercado
Jornada de recuperación para los principales índices mundiales, que logran rebotar con fuerza después de la presión sufrida en las últimas sesiones gracias al descenso del precio del petróleo. El movimiento se produjo tras conocerse que varios superpetroleros habían comenzado a transitar nuevamente por el estrecho de Ormuz, reduciendo parcialmente el temor del mercado a una interrupción prolongada del suministro energético.
El Ibex 35 vuelve a aproximarse a la zona de los 18.000 puntos, apoyado por el rebote de algunas compañías que habían sido especialmente castigadas en los últimos días. Entre los sectores más destacados encontramos a las empresas ligadas al turismo, entidades financieras y, sobre todo, al sector del acero.
Uno de los protagonistas de la sesión ha sido ArcelorMittal, que avanza con fuerza después de anunciar la venta parcial del 10% de su participación en Vallourec, compañía francesa especializada en tubos de acero. Los fondos obtenidos se destinarán a recompras de acciones, una estrategia que ha sido bien recibida por los inversores.
También destaca el comportamiento de Acerinox, apoyado tanto por revisiones positivas de valoración como por el repunte de los precios internacionales del acero. Esta mejora podría interpretarse como una señal de fortalecimiento de la demanda global y abrir la puerta a una recuperación de márgenes para el sector.
En el lado contrario se sitúa Repsol, presionada nuevamente por la volatilidad del crudo. A ella se suma Fluidra, que continúa entre los valores más débiles del selectivo después de que Barclays redujera un 33% su valoración, incrementando la presión sobre uno de los títulos más penalizados del ejercicio.
En Estados Unidos, la caída del petróleo hacia la zona de los 100 dólares por barril permitió al S&P 500 poner fin a tres sesiones consecutivas de descensos. El foco vuelve a centrarse en el sector tecnológico y, especialmente, en Nvidia, cuyos resultados podrían marcar el rumbo de Wall Street en las próximas semanas.
El mercado espera un fuerte crecimiento de ingresos y seguirá de cerca la capacidad de la compañía para aumentar producción y mantener su ventaja competitiva dentro de la carrera de la inteligencia artificial.
Estos resultados llegan además en un momento especialmente sensible, con las bolsas próximas a máximos históricos y con crecientes dudas sobre el impacto económico del conflicto en Irán y el repunte de las rentabilidades.
Por otro lado, las actas de la Reserva Federal podrían reforzar la percepción de que parte de sus miembros empieza a mostrar una mayor preocupación por la inflación y por el riesgo de reaccionar demasiado tarde, impulsando un mensaje más restrictivo.
Con los rendimientos de los bonos al alza y la inflación todavía alejada del objetivo del 2%, el mercado comienza a valorar un escenario que hasta hace pocos meses parecía improbable: que las subidas de tipos vuelvan a entrar en el debate de los bancos centrales.
Este riesgo cobra todavía más importancia en una economía altamente endeudada y en pleno auge inversor de la inteligencia artificial, que exigirá enormes cantidades de capital para sostener centros de datos, energía y semiconductores. Un entorno de financiación más cara podría convertirse en uno de los principales desafíos para las valoraciones y el crecimiento futuro de las bolsas.
Pese al alivio de la sesión, el mercado considera que el tránsito de varios buques por Ormuz sigue siendo insuficiente para modificar por completo el escenario energético. Dos superpetroleros chinos y otro con bandera surcoreana atravesaron la zona durante el día, una señal positiva, aunque todavía insuficiente para eliminar el riesgo geopolítico.
En otros mercados, los metales continúan bajo presión ante la posibilidad de unos tipos más elevados durante más tiempo. El oro, que acumula una corrección cercana al 15% desde el inicio del conflicto, permanece moviéndose en un rango estrecho mientras los inversores valoran el efecto negativo de mayores tipos frente al potencial beneficio de un escenario de inflación elevada y menor crecimiento, históricamente favorable para el metal precioso.
Manuel Pinto
Analista de mercados
