Miembros del G7 coinciden en mantener la presión sobre Rusia
Los ministros de Economía y Finanzas de los países del G7, grupo que reúne a siete de las mayores potencias económicas del planeta, coincidieron este martes en un "apoyo inquebrantable" a Ucrania, un compromiso para "mantener la presión sobre Rusia" con sanciones y la idea de que "Rusia no puede beneficiarse de la guerra en Oriente Medio" gracias al tirón del precio de los hidrocarburos. Un punto que, sin embargo, quedó en entredicho con la decisión unilateral de Estados Unidos, anunciada coincidiendo con la reunión de París, de prolongar por 30 días más la exención de sanciones que permite a Rusia exportar una parte de su petróleo, informa EFE.
El acuerdo de mínimos del G7 también estuvo marcado por las discrepancias con Estados Unidos por la guerra abierta con Irán, en espera de la reapertura del estrecho de Ormuz, la única que puede poner fin a unas consecuencias económicas cada vez más graves, es que hay que centrarse en minimizar ese impacto para los más pobres.
Los ministros de Finanzas de los siete países más ricos del mundo (Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá), reunidos durante dos días en París, coincidieron este martes en la necesidad de que el estrecho de Ormuz se reabra, y que lo haga sin los peajes o los controles que quiere imponer Irán.
El ministro francés, Roland Lescure, que hizo de anfitrión porque su país ejerce este año la presidencia del G7 que culminará con una cumbre con los líderes que se celebrará del 15 al 17 de mayo en los Alpes, subrayó al presentar las conclusiones a la prensa que, como Estados Unidos, que ha justificado sobre todo la guerra con ese argumento, los demás están también "convencidos de que Irán no debe acceder a la bomba atómica".
El principal mensaje común de cara al exterior de los ministros de Finanzas reunidos en París ante el choque de sus países sobre la forma de salir de la crisis de Oriente Medio es que "hay que evitar por todos los medios una crisis alimentaria".
"Si no hacemos nada, 50 millones de personas pueden verse afectadas por esta crisis", advirtió Lescure, que se refirió al hecho de que la escalada de los precios de los carburantes y de los fertilizantes, por no hablar de la falta de abastecimiento de estos últimos, amenaza las cosechas y el suministro de alimentos en muchos países pobres.
