El 44 % de adolescentes tiene su primera exposición a contenido porno a los 12 años
Entre los 12 y 13 años, el 44 % de los adolescentes españoles tiene su primera exposición a contenidos peligrosos e inadecuados, destacando el pornográfico y el de carácter violento en los videojuegos, según un informe elaborado por investigadores de la Universidad Complutense.
Según revela el estudio 'Jóvenes y contenidos digitales: pornografía, violencia explícita, hipersexualización' realizado por la Complutense en colaboración con la Fundación The Family Watch, el 72,6 % de lo adolescentes (entre 12 y 16 años) está expuesto a pornografía explícita, el 70,9 % a contenido de naturaleza agresiva (vídeos y fotos de peleas grabados en el móvil) y un 68,2 % a contenido violento dentro de un videojuego.
En rueda de prensa para presentar el informe, la investigadora principal del estudio y profesora de Marketing de la Universidad Complutense Sonia Carcelén ha afirmado que el cien por cien de los adolescentes accede a internet sin ningún tipo de filtro o control parental por lo que visionan contenidos para los que no están preparados.
El informe ha sido realizado entre el 25 de febrero y el 10 de marzo de este años con encuestas online a una muestra de 650 personas entre los 16 y los 29 años de toda España, que vuelcan en sus respuestas una mirada retrospectiva a su adolescencia.
Según Carcelén, el periodo de mayor vulnerabilidad se produce entre los 12 y los 13 años, edad a la que el 40-50 % de los adolescentes tiene su primera exposición a contenidos peligrosos e inadecuados, siendo el pornográfico y el de carácter violento en videojuegos lo que más se consume.
El adolescente español tiene su primer móvil a los 12 años y solo el 30 % declara haber tenido algún tipo de control en su dispositivo durante la adolescencia, lo que supone que un 70 % accede a todo tipo de contenidos sin ningún tipo de filtro parental.
A medida que van creciendo y se conectan más a internet aumenta el porcentaje de menores expuestos a contenidos peligrosos "como los de violencia extrema (asesinatos, descuartizamientos, torturas o actos terroristas), de carácter agresivo (peleas grabadas con el móvil), de maltrato animal o zoofilia (relaciones íntimas con animales), y de tipo sexual y pornografía explícita".
Según el estudio, los contenidos de naturaleza más peligrosa que atentan contra el bienestar emocional (autolesiones y formas de suicidio) y contenido pornográfico son los que se consumen en un contexto más íntimo, es decir, dentro del hogar.
Más del 44 % % acceden a estos contenidos desde su habitación donde es más fácil ocultarse de la mirada de los padres.
Los contenidos que los adolescentes prefieren consumir en soledad son los pornográficos (55,3 %), los temas de autolesiones o suicidios (55,5 %) y el maltrato animal (51,8 %)
El colegio y la casa de los amigos son los escenarios preferidos para el consumo de contenidos agresivos, tipo pelea, y sexual.
Según el estudio, los contenidos de naturaleza agresiva, como las peleas, el 53 % opta por consumirlos en compañía de amigos al igual que los de tipo sexual, 47,2 %.
La videoconsola es el soporte más destacado desde donde se accede a contenido violento dentro de un videojuego, y el móvil la herramienta de acceso dominante en casi todos los contenidos peligrosos analizados.
¿Quién comparte?
En general el contenido llega a través de una persona de confianza, un amigo, que comparte tema violento o sexual.
También es frecuente en la adolescencia que se acceda al contenido inapropiado de manera accidental y es que, según la investigadora Carcelén, "antes se buscaba algo, pero ahora el contenido te encuentra a ti".
El 66,7 % de los encuestados afirma que el consumo agresivo está normalizado en la adolescencia y un 32 % lo sigue consumiendo aunque resulte incómodo.
Para los autores del estudio, es necesario reforzar la formación afectivo-sexual en los colegios desde una perspectiva educativa preventiva, que ayude a los menores a comprender el valor del respeto, la intimidad y las relaciones sanas.
Además, apuestan por acompañar a los padres para que conozcan los riesgos reales del entorno digital y sepan cómo actuar.
El estudio hace un llamamiento a las entidades tecnológicas para que asuman una mayor corresponsabilidad.
La protección del menor, dice el informe, debería estar integrada desde el diseño de los dispositivos y plataformas digitales, incorporando controles parentales automáticos y mecanismos de seguridad fáciles de utiliza
