Juanma Lorente, abogado laboralista: "No existe un permiso retribuido que te permita faltar al trabajo porque se te ha estropeado el coche"
El ámbito laboral está repleto de imprevistos que, inevitablemente, forman parte del día a día de los trabajadores. Averías, retrasos, lesiones, atascos, problemas personales... todos ellos pueden alterar la jornada. Eso sí, no todos tienen la misma 'legalidad' ni tampoco tienen por qué estar recogidos entre los derechos del propio empleado.
Uno de los casos más habituales es las dudas que aparecen cuando un trabajador no puede acudir a su puesto porque su coche se ha estropeado. Aquí lo normal sería acudir en transporte público, pero no tiene por qué ser una opción correcta en todos los sentidos. Igual se tarda muchísimo tiempo en llegar hasta la empresa y no compensa ir.
El abogado laboralista Juanma Lorente ha querido abordar esta situación con la mayor claridad posible. "Se me ha estropeado el coche, mañana no puedo ir al trabajo, ¿qué hago? ¿falto?", contextualiza al principio de una de sus últimas publicaciones en redes. Tras ello, su respuesta ha sido poco alentadora para quienes pensaban que existía un marco legal.
"A la tercera falta estás en la calle sin indemnización"
"Realmente no deberías faltar al trabajo", advierte. El motivo es que este tipo de incidencia no está contemplada como causa justificada de ausencia. "No existe un permiso retribuido que te permita faltar al trabajo porque se te ha estropeado el coche", explica, lo que obliga al trabajador a buscar soluciones alternativas para poder cumplir con su jornada, como la del transporte público.
Ante esta situación, es frecuente preguntarse a uno mismo si la empresa puede tomar medidas disciplinarias. "¿Si falto me pueden despedir?", plantea. Y la respuesta vuelve a ser contundente: "Pues realmente sí". En concreto, recuerda que "son ausencias" que pueden estar reguladas tanto en el Estatuto de los Trabajadores como en el convenio colectivo. "A la tercera falta estás en la calle sin indemnización", señala
Por ello, lo objetivamente correcto sería anticiparse y buscar alternativas. Aparte del transporte público, se pueden recibir ayudas de terceros o soluciones puntuales que pueden evitar un problema mayor. "Más vale buscar un mecánico bueno", concluye.
