Gibraltar, comunidad autónoma de España y no colonia
En los desayunos coloquio de Nueva Economía, que dirige José Luis Rodríguez, el 22 de abril estuvo como invitado el ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo. Quien se expresó en términos muy encomiásticos en relación al tratado que tienen pendiente de suscribir España y el Reino Unido, sobre la nueva ubicación de Gibraltar después del Brexit.
Tuve ocasión de asistir a esa exposición, y de intervenir con una especie de enmienda a la totalidad. Para rechazar un tratado que hace perdurable indefinidamente la situación de la antigua colonia británica.
Más concretamente, lo necesario es rechazar ese proyecto de tratado, e ir, simplemente, a la devolución de Gibraltar a España, que debe ser una solicitud no solo de la España actual, sino por lo que era la de 1703: una veintena de territorios que constituían la Monarquía Hispánica, de los virreinatos y las capitanías generales de España. Que hoy son una veintena de republicas iberoamericanas, Filipinas y del Pacífico.
Además, habría que tener en cuenta a Holanda como los invasores originarios y principio de los 323 años de efectivo coloniaje británico.
Gibraltar pasaría a ser una más de las 17 comunidades autónomas de ahora. Con todas las capacidades que éstas tienen según la Constitución de 1978, incluyendo un segundo idioma cooficial, el inglés.
Insistimos, el Ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, debería anunciar ya que va a convocar a las 20 repúblicas hispanoamericanas de la A (Argentina) a la Z (VeneZuela), etc., la Monarquía Hispánica de 1703 para superar el expolio británico. Habrá que contar, además, con el apoyo de los 26 otros Estados miembros de la Unión Europea, que no deberían tolerar más la situación de un coloniaje británico en la UE, de la que Londres se fue.
Y si a Albares le faltan argumentos notables, puede empezar con la recomendación que Adam Smith, el fundador de la ciencia económica, hizo en 1776, en "La riqueza de las naciones": devolver la Roca a España, como desde hace tiempo vengo recordando, sin que los mandos del sanchismo se enteren.
