A partir de este mes el Gobierno obligará a los establecimientos a cobrar un importe adicional por cada botella vendida
En los últimos días, Portugal se ha convertido en uno de los países pioneros en Europa en la implantación de sistemas de devolución de envases. Desde abril de 2026, el país vecino ha puesto en marcha un modelo conocido como Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), en el que los consumidores pagan un pequeño importe adicional al comprar botellas y latas, que después recuperan al devolver los envases en puntos de recogida o máquinas habilitadas. Este sistema, ya aplicado en numerosos países europeos, busca aumentar de forma drástica las tasas de reciclaje y reducir la basura dispersa en el medio ambiente, situando a Portugal como referencia inmediata para el cambio que ahora afronta España.
Este modelo funciona de manera sencilla pero con un impacto directo en el comportamiento del consumidor. Cada envase de bebidas de un solo uso incorpora un depósito de alrededor de diez céntimos que se añade al precio final en el momento de la compra. Posteriormente, el ciudadano puede recuperar ese dinero al devolver la botella o la lata vacía en el comercio. El sistema incluye envases de plástico y metal, y en algunos casos también briks, y se apoya en máquinas automáticas que identifican el envase y gestionan el reembolso. El objetivo es crear un incentivo económico claro para que el reciclaje sea inmediato y prácticamente universal.
España ha aprobado un sistema prácticamente idéntico que deberá estar plenamente operativo en noviembre de 2026, basado en el Real Decreto 1055/2022, de 27 de diciembre, como respuesta al incumplimiento de los objetivos europeos de reciclaje. En 2023, según el informe de MITECO, el país apenas alcanzó una recogida cercana al 41,3% de las botellas, muy lejos del 70% exigido por la Unión Europea, lo que ha obligado a activar este mecanismo obligatorio. La normativa establece que los consumidores deberán pagar un depósito por cada bebida envasada y solo podrán recuperarlo si devuelven el envase en buen estado en los puntos habilitados, lo que supone un cambio estructural en la relación entre compra y reciclaje.
El propósito de la Unión Europea para los próximos años
El sistema español se articula bajo el mismo esquema que el portugués, con la incorporación progresiva de botellas de plástico, latas de aluminio y, según las previsiones iniciales, también envases de cartón para bebidas. Las tiendas y supermercados actuarán como puntos de retorno obligatorios, mientras que las máquinas de recogida automatizada facilitarán el proceso de devolución. El objetivo declarado es alcanzar tasas de recogida superiores al 90% en los próximos años, alineándose con los estándares europeos de economía circular y reduciendo de forma significativa la presencia de residuos en espacios urbanos y naturales.
¿Cómo afectará este nuevo cambio al comercio en España?
El funcionamiento del modelo también implica una transformación logística importante para el comercio. Los establecimientos deberán gestionar tanto el cobro del depósito como la recepción de los envases, lo que les convierte en parte esencial del sistema de reciclaje. Además, será necesario desplegar infraestructuras tecnológicas para identificar cada envase mediante códigos específicos y garantizar su trazabilidad. Este cambio supone una adaptación profunda del sector de la distribución, que pasa a desempeñar un papel activo en la recuperación de residuos.
Fomentar la reutilización y el reciclaje como primer objetivo
El objetivo final tanto en Portugal como en España es modificar de manera estructural el comportamiento de consumo y reciclaje. Al convertir cada envase en un bien con valor económico recuperable, se pretende reducir el abandono de residuos y fomentar la reutilización del material. Aunque su implantación genera desafíos logísticos, legales y organizativos, los expertos destacan que en otros países europeos el sistema preveé lograr tasas de recuperación muy elevadas. Con su entrada en vigor, España se suma a este modelo de economía circular que busca cerrar el ciclo de los envases desde su compra hasta su devolución.
