La IA, el juego favorito de Donald Trump en los momentos más inesperados
La llegada de la Inteligencia Artificial (IA) ha dado otro giro de guion a una realidad cada vez más virtual y digitalizada, sobre todo con su uso político, algo a lo que Donald Trump no ha tardado en jugar. Eso es, precisamente, lo que más está desconcertando en el convulso tablero geopolítico actual: el uso por parte del presidente de EE UU de esta herramienta más destinada, de momento, al entretenimiento, al meme o al juego social, como medio de comunicación institucional u oficial.
La IA en manos del inquilino de la Casa Blanca no cesa de generar polémicas. La manipulación de imágenes que realiza y que publica cruza la frontera de la ironía o el humor para lanzar, además, mensajes políticos.
Tras las críticas que Trump dedicó esta semana al Papa León XIV (el magnate dijo que el líder religioso «es terrible en política exterior» y le instó a «dejar de complacer a la izquierda radical») por la condena del pontífice a la guerra en Oriente Medio, tuvo la ocurrencia de retratarse a sí mismo como Jesucristo en una imagen generada por IA que publicó en su red social Truth. El mandatario aparecía con una luz en las manos con la que parecía sanar a un enfermo acostado en una camilla. Detrás, numerosos símbolos representativos de EE UU y alusiones a la guerra y a la heroicidad de los soldados estadounidenses remataban la estridente estampa que estaba destinada a exagerar el poder del país y el de su presidente, igualado al mismísimo Dios.
No era la primera vez que Trump hacía uso de la IA para generar imágenes falsas, pero esta causó tal revuelo en la comunidad católica y cristiana, que el republicano se vio obligado a recular y eliminó la foto de la red social. Achacó la culpa a la prensa que, según afirmó, malinterpretó el mensaje que pretendía lanzar. Trump creyó que se le vería como un “médico” que sanaba a gente enferma.
Ya en mayo de 2025, el presidente estadounidense vivió otra polémica religiosa tras publicar una imagen suya generada por IA en la que aparecía vestido como Papa. La foto fue compartida por las cuentas oficiales de redes sociales de la Casa Blanca mientras los católicos lloraban la muerte del Papa Francisco, fallecido pocos días antes. La Conferencia Católica del Estado de Nueva York acusó a Trump de burlarse de la fe.
Otro buen ejemplo de cómo Donald Trump utiliza un lenguaje desconcertante a través de imágenes manipuladas para hacer referencia a conflictos reales, fue la foto generada por IA que publicó en pleno enfrentamiento con Europa por reclamar la anexión de la isla de Groenlandia.
Publicó en su red social y en plena crisis con Europa, dos montajes fotográficos en los que se atribuía una conquista de la isla ártica y en los que añadía una virtual propiedad estadounidense de los territorios de los Estados soberanos de Canadá y Venezuela.
El propio Donald Trump aparecía plantando una bandera estadounidense sobre un paisaje nevado, junto a J. D. Vance, y su secretario de Estado, Marco Rubio. En nn cartel se podía leer “Groenlandia, territorio de Estados Unidos”, acompañado del año 2026.
Una segunda ilustración generada con IA mostraba una reunión con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el primer ministro británico, Keir Starmer; el presidente francés, Emmanuel Macron; el canciller alemán, Friedrich Merz, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, el presidente ucranio, Volodimir Zelenski, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en el Despacho Oval. Junto a ellos aparecía un mapa alterado con Groenlandia, Canadá y Venezuela bajo la bandera de Estados Unidos.
Más inquietante aún, por el tono desenfadado y humorístico empleado en medio de un conflicto tan grave como el de Gaza, resultó el vídeo generado por IA que Trump difundió en plena guerra con Israel, la cual ha generado una gran crisis humanitaria y miles de muertos.
Según el presidente estadounidense, las imágenes desvelaban “lo que viene” para la Franja de Gaza. En las mismas, Gaza, una ciudad destruida tras la guerra, renacía como un lugar repleto de palmeras, rascacielos, estatuas doradas del presidente de EE UU y yates. Trump aparecía junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tomando cócteles, sin camiseta, junto a una piscina; y un sonriente Elon Musk (entonces amigo del líder republicano) comía pizza bajo una lluvia de dólares.
De fondo, se podía escuchar una canción: “Donald viene a liberarlos, trayendo la vida para que todos la vean, no más túneles, no más miedo, la Gaza de Trump por fin está aquí”.
Según analistas y especialistas en desinformación consultados en un reportaje de “The Independent” titulado “Trump’s Use of AI Images Sparks Alarm and Misinformation Fears”, la publicación de imágenes alteradas que exageran rasgos emocionales o escenifican situaciones con una clara intencionalidad política desde cuentas oficiales les otorga una legitimidad que difumina la frontera entre propaganda, entretenimiento y comunicación gubernamental. Creen que etiquetar estas publicaciones como “memes” puede ser una táctica para minimizar la crítica, aunque su difusión desde canales oficiales les confiere una legitimidad peligrosa que puede intensificar la crisis de confianza en las instituciones democráticas y en los medios de comunicación.
