Juan Nattex, experto en descanso: "Cualquiera que se vaya a la cama después de las 23:00 está dañando su salud"
El descanso por la noche es un hábito imprescindible para mantener un correcto estado de salud. Recurrir a hipotecar el hecho de dormir por realizar otro tipo de cosas será bastante perjudicial para el organismo, y esta es una idea que está totalmente respaldada por los especialistas de este ámbito. No solo hay que tener en cuenta las horas de sueño, que para los adultos es de entre siete y ocho horas, sino que también hay que atender al momento exacto en el que hay que meterse en la cama.
Una de las últimas explicaciones más destacadas dentro de este ámbito ha sido la de Juan Nattex, un experto en descanso que ha compartido en sus redes sociales que irnos a dormir más tarde de lo debido será muy negativo para el cuerpo humano.
"Cualquiera que se vaya a la cama después de las 23:00 horas está dañando su salud, literalmente", afirma en primera instancia. Lo cierto es que realizar esto de manera puntual no acarreará ningún tipo de problema pero, en caso de que se repita con mucha insistencia, acabará pasando factura. Según Nattex, uno de los principales problemas es la falta de percepción inmediata del daño. "Como los efectos no se notan al momento, no le estamos dando importancia", argumenta. Es posible que muchos lectores de este artículo estén sufriendo por esta costumbre y ni siquiera se hayan dado ni cuenta.
"En la cuarta semana tu cuerpo no se recupera bien"
Durante una primera fase, los síntomas comienzan a aparecer de forma leve pero constante. "La primera semana te levantas más cansado, te cuesta mucho concentrarte y estás picando todo el día", dice en referencia a que se frecuenta la nevera en más de una ocasión. Por su parte, cuando el tiempo ha avanzado todavía más, los efectos son todavía más sencillos de comprobar. "La segunda semana tu piel lo nota, tu cara se empieza a ver envejecida y cansada", recalca sobre el estado físico de los afectados.
Con ello, hay que tener en cuenta que también llega el momento en el que todo el organismo tiende a alterarse, a comportarse de una manera muy diferente, básicamente. "La tercera semana tus hormonas se vuelven locas, aumenta el cortisol, empezamos a acumular grasa abdominal y el sistema inmune se debilita", asegura. Siendo así las cosas, el cuerpo se desregulariza por completo.
Y ya cuando llega la cuarta semana todo son problemas. Pasado casi el mes, el escenario es todavía más alarmante y "tu cuerpo ya no se recupera bien", por lo que la rebaja de la energía o el estado de ánimo serán los síntomas más destacados.
