Mateu Lahoz habla alto y claro sobre la expulsión a Camavinga en Champions contra el Bayern: "Yo voy más allá"
Noche agridulce la que vivió ayer el Real Madrid en Múnich. Al conjunto blanco se le avecinaba una tormenta muy compleja con la que lidiar. La semana pasada en el Bernabéu se pronosticaban los peores resultados posibles. Llegaba a la casa de Florentino un Bayern que ahora sí que sí es uno de los principales candidatos a hacerse con el trofeo de la copa continental más importante de todo el mundo del fútbol.
A pesar del temor por la visita del conjunto bávaro, la eliminatoria no quedó zanjada en los primeros 90 minutos. El Madrid tuvo muchas ocasiones para contrarrestar ese 0-2 que ponía los cuartos patas arriba. Es cierto que el equipo de Kompany no hacía más que llegar a la portería de Lunin, pero el planteamiento de Arbeloa también cumplía con el mismo objetivo. Es cierto que no con tanta finura, pero también lo hacía. Por lo menos Kylian Mbappé pudo recortar distancias en los minutos finales para darle algo de 'vidilla' a la vuelta.
Y así fue. De hecho, es que al 15 veces campeón de la Champions le bastó con 40 segundos para aprovechar un error de Neuer, mvp en la ida, para poner las tablas en el global. Eso sí, la alegría fue muy pasajera porque Pavlovic puso un gol de ventaja para los alemanes a los cinco minutos. Luego se volvió a repetir el patrón. Gol del Madrid y gol del Bayern, aunque pocos minutos antes del final de la primera parte Mbappé volvió a marca en la eliminatoria.
Al descanso todo estaba igual. Estaba como si fueran 0-0. De hecho, el encuentro avecinaba, posible, la prórroga, aunque nunca se sabe. De hecho esta idea es totalmente cierta, ya que hubo una acción de la que los merengues se quejaron, y mucho, ya que les implicaba jugar con uno menos al filo de los últimos cuatro minutos, más la prolongación, del partido.
Eduardo Camavinga entró en el minuto 62, pero menos de 25 minutos después su partido se acabó. En el 78, el francés cortó una contra del actual líder y virtualmente campeón de la Bundesliga. Musiala controlaba el balón y recibió un agarrón por la espalda que desencadenó en una amonestación de color amarillo. Nada que reprocharle al colegiado.
Una segunda falta en el 86 sobre Kane hizo que los últimos minutos cambiaran por completo. Contacto entre el centrocampista madridista y el delantero inglés, falta y a seguir. Hasta ahí bien. Sin embargo, no todo acabó ahí. Camavinga, en vista de que quedaba muy poco para forzar la prórroga, mantuvo el control del balón en sus botas para que los rivales no pudieran sacar. Incluso llegó a cogerla con las manos, pero todo eso fue en un intervalo de cuatro segundos, algo que al árbitro no le gustó. Finalmente, la acción acabó en roja y con un corrillo de jugadores con la camiseta blanca sobre el trencilla.
"Es un despiste bastante gordo que no debería suceder y ha sucedido"
Hay quienes dicen que es injusta la decisión, incluso llegan a catalogarla como robo. Pero también están los profesionales que tienen una postura muy clara, como es la del exárbitro y actual comentarista deportivo Antonio Mateu Lahoz. En declaraciones ante Movistar Plus+, Lahoz comentó que el árbitro se había "despistado. No sabía que era la segunda".
Eso sí, él va "más allá" todavía. Mateu considera que lo cierto es que "Camavinga se lo podía haber ahorrado", pero también ha tenido en cuenta la tesitura del momento exacto de la competición en el que ambos equipos se encontraban. "Pero incluso para una amarilla, en el momento del partido, donde se produce la falta y sin un perjuicio claro para el Bayern porque no armaba ninguna reanudación peligrosa, era una primera amarilla gestionable", aclara. Por ello, "es un despiste bastante gordo que no debería suceder y ha sucedido".
