Bellingham, claro sobre la expulsión de Camavinga: “Es una broma”
El Real Madrid tuvo la eliminatoria de cuartos de final de la Champions para definirla al principio de la segunda parte. El Bayern Múnich tenía el balón (62 por ciento al final), pero la sensación de peligro era del conjunto blanco a la contra. Llegaba suelto Mbappé y los alemanes se atascaban en ataque.
Con el paso de los minutos, el conjunto de Arbeloa empezaba a estar algo más cansado y ya le costaba más salir. El Bayern apretaba con más intención, y lo hizo definitivamente cuando se vio en superioridad por la roja a Camavinga.
El centrocampista francés entró de refuerzo, por Brahim. Más piernas para aguantar físicamente. Vio la primera amarilla por un agarrón a Musiala, que se había escapado y encaraba la zona de peligro. Es clarísima. Después llegó la polémica.
Camavinga entra por detrás a Harry Kane y lo derriba. Era una falta, sin más, clara, pero después retiene el balón y se lo lleva. Kimmich trata de quitárselo y el árbitro, el esloveno Slavko Vinčić, le sancionó por ello. La cara del futbolista era de pura incredulidad. Era la segunda amonestación, roja, por tanto. El centrocampista sólo estuvo en el césped 25 minutos, del 61 al 86.
No quedaba mucho para la prórroga, pero no frenó el Bayern para sentenciar antes de llegar al tiempo extra con los tantos de Luis Díaz, que ponía el 3-3 que clasificaba a los alemanes, y de Olise, que dio la victoria a los suyos en el partido, 4-3.
La indignación del Real Madrid fue grande. Los jugadores protestaron y Güler, que ya había sido sustituido, también terminó expulsado.
Sólo habló Arbeloa, y opinó que el árbitro se había cargado el partido. Los futbolistas no hicieron declaraciones, pero Bellingham sí fue claro cuando le preguntaron mientras abandonaba el campo, al pasar por la zona mixta.
“¿Qué te ha parecido la expulsión?”, le dijeron. Y contestó: “Es una broma”, respondió en un perfecto castellano.
